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Con Villaamil, el “Furor”, España y Cuba: De Castropol a la playa Mar Verde

Categoría: Especiales
Escrito por M.Sc. Miguel A. Gaínza Chacón/Fotos: Dr.C. Vicente González y equipo de CUBASUB
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FOTO XXXXX1Quizás en el momento postrero de su existencia, y cuando se empeñaba en accionar un cañón que poco o nada dañaría a sus perseguidores, el capitán de navío español Fernando Villaamil Fernández-Cueto haya sentido el orgullo de morir combatiendo y, además, hacerlo a bordo de una nave del tipo que él inventó: destructor,  contratorpedero...

Villaamil fue un alto el oficial ibérico muerto en la batalla naval de Santiago de Cuba entre España y Estados Unidos, el 3 de julio de 1898.

En septiembre pasado, hace solo semanas y poco antes de anunciarse oficialmente la visita de los reyes españoles a Cuba, se abrió en Castropol, Asturias, ciudad natal del creador del destructor,  la exposición Una inmersión en la historia, que ya se había visto en París, en la sede de la Unesco. 

FOTO XXXXX2La exhibición reúne una de las muestras de fotos submarinas más abarcadoras de los pecios de las naves de la armada española que bajo el mando del Almirante Cervera sucumbió el 3 de julio de 1898 en el litoral de Santiago de Cuba, ante la superioridad numérica y el poder de fuego de la escuadra norteamericana.

En la expo hay, entre otras, gráficas impactantes   del pecio “Furor”, uno de los dos destructores –el otro fue el Plutón-, naves más pequeñas y ligeras, que siguieron a los cruceros Infanta María Teresa, Almirante Oquendo, Vizcaya y Cristóbal Colón,  en su salida en fila de la bahía de Santiago de Cuba rumbo oeste hacia la eternidad.

Los buques yanquis, apostados cerca de la “boca” de la rada santiaguera, prácticamente “cazaron” una tras otra a las naves ibéricas; Cervera, consciente de la inferioridad de su armada y para evitar en lo posible que las tripulaciones fueran diezmadas, realizó el giro hacia el oeste, lo más cercano que pudo a la costa.

Alcanzado por las baterías enemigas y envuelto en llamas, el Infanta María Teresa encalló a pocas millas de Santiago de Cuba, en la ensenada de Nimanima; el “Furor” llegó hasta Mar Verde –por tierra unos 15 kilómetros en el oeste de Santiago de Cuba--  e impactado en la santabárbara se partió en dos debido a la enorme explosión y se fue a pique; el “Plutón” zozobró un poco más adelante, en la ensenada de Bueycabón… y así a lo largo del litoral sur oriental,  en el fondo del mar, han quedado las huellas de aquel desigual combate, formando un Parque Arqueológico Subacuático vinculado a la Batalla Naval de Santiago de Cuba que cautiva el interés de los submarinistas.    

FOTO XXXXX3En uno de los navíos, el “Furor”, murió Fernando Villaamil Fernández-Cueto precursor del destructor en la ingeniería naval militar.

Y vale conocer, que cuando la flota de la Armada española fue enviada a Cuba, el rango de Villaamil: capitán de navío, no encajaba en la cadena de mando de la agrupación y pudo perfectamente quedarse en España. Pero solicitó incorporarse y lo pusieron al frente de los destructores “Terror”, “Furor” y “Plutón”. 

Al marino militar lo acompañaba el prestigio por sus invenciones navales; por su profesionalidad; por haber estado al frente de la corbeta Nautilus, buque-escuela con el que le dio la vuelta al mundo (diciembre de 1892-agosto de 1894), en correspondencia con su criterio de que el verdadero guardamarina se forma en un barco velero, razonamiento que aún se aplica.   

La niñez de Villaamil casi a orillas del Mar Cantábrico, le inculcó el amor por la marinería; estudió náutica y matemática y a los 15 años entró en el Colegio Naval de San Fernando, perteneciente a la Armada; ejerció sus primeros mandos en Filipinas y luego en Puerto Rico.

FOTO XXXXX4En el oficial asturiano jamás decayó el interés por la tecnología naval; diseñó proyectos de naves veloces y bien pertrechadas y así lo hizo hasta que astilleros británicos construyeron un nuevo buque contratorpedero salido del ingenio de Villaamil, que fue bautizado con un nombre que trascendería para siempre en el entorno naval militar en el mundo: destructor. Y la Armada ibérica fue la primera en recibir una de estas naves, en la segunda quincena del mes de enero de 1887.

Abundan las referencias a que fue evidente la influencia del diseño del destructor de Villaamil en la construcción de barcos en otras Armadas y la fama del marino alcanzó rango internacional y mucha popularidad en los puertos donde él y su invento llegaron.  

Del sitio de la escuadra de Cervera en el resguardo, o ratonera, que significó la bahía de Santiago de Cuba mucho puede decirse; Villaamil Fernández-Cueto conocedor más que cualquier otro de las posibilidades del “Furor” y el “Plutón” –el “Terror” estaba averiado en  Puerto Rico--  propuso salir con los destructores y atacar sitios de la costa de Estados Unidos, por ejemplo Nueva York, Boston, Miami, Charleston, Nueva Orleans, atraer hacia allí parte de las flotas norteamericanas apostadas en la entrada de la bahía santiaguera, y equiparar un tanto los contendientes en el litoral oriental. Pero la propuesta fue desestimada. 

FOTO XXXXX5Hay más detalles: que si la salida de la bahía debió ser por la noche o en un día brumoso; que si la distancia entre las naves hispanas no fue la adecuada… esto y mucho más ha quedado para justificar más y más análisis. Pero nadie estaba en el lugar de Cervera que debió decidir y hacerlo con la seguridad de que sus posibilidades eran casi nulas y que navegar cerca de la costa les salvaría la vida a muchos marinos de su flota.

Al final del combate naval de Santiago de Cuba, más de 320 marinos españoles perecieron, más de 150 quedaron heridos, más de 1 800 fueron hechos prisioneros y los seis buques hispanos se perdieron. Las bajas norteamericanas: un muerto, dos heridos leves y dos barcos perdidos. .

Los dos destructores españoles por ser las naves más pequeñas fueron las primeras en zozobrar. El célebre asturiano se fue al fondo del mar junto con la obra de su invención; de los 65 tripulantes del “Furor” 20 murieron en el combate, incluido el Capitán de Navío, otro falleció en los Estados Unidos y 48 sobrevivieron.

FOTO XXXXX6El cuerpo de Villaamil  jamás fue recuperado. Él, que desde niño se unió al mar en Castropol,  cerraba así, en el mar,  el capítulo de la vida,  alejado de su localidad natal más de 3 800 millas náuticas, a poco más de 500 metros de la orilla y a 22 metros de profundidad, en las cálidas aguas de la playa Mar Verde, en Santiago de Cuba, cerca de un canto de veril donde están esparcidos hace 121 años, los restos del “Furor”.

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