En los próximos días el municipio de Segundo Frente llegará al 61 aniversario de su fundación con nuevas ideas para solventar una de las principales inquietudes de su población: la producción de alimentos.
Por un lado, el territorio se esfuerza por alcanzar los indicadores pactados desde el punto de vista agropecuario, no siempre alcanzando los resultados esperados; mas, por otra parte, la industria alimentaria de la localidad pone en marcha su creatividad para satisfacer las demandas de sus habitantes, con producciones criollas de gran aceptación.
Roberto Macía Moya, director de la Unidad Empresarial de Base (UEB) de la Alimentaria en Segundo Frente, comentó que el municipio está preparado para la producción de alimentos en tiempos de dificultades económicas.
“Las panaderías de todos los consejos populares las hemos convertido en talleres productivos, montando minindustrias de dulces criollos, y otros productos de fácil elaboración. Además, estamos implementando un polígono, que es una concentración de un grupo de producciones criollas o campesinas en un área determinada, donde establecimos fábricas de caramelos, casabe, raspadura, durofrío, mayonesa, un asador de puercos, una guarapera, etc.
“Todo esto es en favor del bienestar del pueblo. Sí tenemos un grupo de limitantes con los utensilios, aunque ya estamos trabajando en eso para darles solución en los propios consejos populares. También el azúcar y la harina se nos dificulta, pero le decimos a la dirección de la provincia que tenga confianza en los trabajadores de la alimentaria de Segundo Frente, pues nosotros sabremos salir adelante en este momento difícil por el que atraviesa el país”, argumentó Macía Moya.
El Combinado ubicado en Mayarí es otra de las minindustrias del municipio. Ahí también se apoya la economía de la localidad fabricando licores saborizados y secos, vinagre, vino, viña, mermelada, conservas de frutas, turrón de coco, caramelos, gofio, raspadura de azúcar, raspadura de caña, casabe, vegetales encurtidos y dulces en almíbar: de naranja, de toronja, trocitos de frutabomba, boniatillo…
“También realizamos las conservas de diferentes frutas y vamos a trabajar la línea de coco, tanto en turrón como el coco rallado en latas de medio kilo. Todas estas producciones también se venden en la red de comercio, y los licores, por ejemplo, son muy buscados por las personas en la montaña.
“En esta pequeña industria, podemos producir diario alrededor de 500 o 600 kg de caramelos, en dependencia de la disponibilidad de la materia prima que es la azúcar. Hoy estamos realizando alrededor de 15 a 20 kg, porque el endulzante no es suficiente.
“En este sentido, estamos apoyando al municipio de Santiago con 200 paquetes de caramelos los martes y los viernes, para su venta en los Mercados Ideales, fundamentalmente en el Marvy; además de otras producciones como licores a granel y embotellados”, dijo el director de la Alimentaria en Segundo Frente.
Del mismo modo, entre las alternativas para la escasez de harina, este municipio del plan turquino, implementa la producción de panes con un 15% de extensores de viandas, y realiza pan de yuca, de boniato y de calabaza.
“Además de las variedades de panes como el pan cocodrilo, el pan gigante, que tienen texturas y gramajes diferentes, llevamos a cabo el pan con extensores que le brindan calidad: la yuca le da suavidad si se trabaja como se debe; la calabaza es muy buena, si es madura mejor todavía, porque le ofrece color, aumenta el grado de fermentación y le incorpora un nivel de azúcar.
“No utilizamos mucho el fongo, porque cuando está verde tiende a ennegrecer el pan, y por eso a veces usamos el maduro. Aunque no lo tenemos en fórmula, queremos trabajar también con el mapén, que es una especie de vianda que el campesino utiliza mucho por esta zona.
“En cuanto a la satisfacción no vamos a engañar a nadie, esto es de bajas y altas, hoy estamos recibiendo una harina nacional que a veces deja el pan un poco prietuzco, y cuando uno moja esa harina se ve que no es óptima su calidad, pero es la que tenemos ahora. Lo que sí nuestros trabajadores tienen que brindarle a esa producción todo el amor que necesita para que el pueblo se sienta bien, y que para que el pan tenga la mejor calidad posible, y hasta ahora, por lo menos, la población tiene buena aceptación.
“Nuestra misión hoy, cuando nos encontramos en un momento excepcional es producir alimentos para el pueblo”, finalizó el directivo.
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