El municipio de San Luis, uno de los mayores productores de café en la provincia de Santiago de Cuba que pone en práctica y consolida un programa de desarrollo cafetalero, el cual comprende varias etapas en la que se prevé continuar elevando la producción de este renglón, a favor de elevar las exportaciones y abastecer el mercado nacional sin tener que importar el grano.
La Empresa Agroforestal San Luis, dirigida por el ingeniero Juan Manuel Socarrás Torres, se encarga de ejecutar ese esquema, así como también actualizarlo hasta el año 2021, mediante el impulso de la renovación de los campos cafetaleros con la aplicación de la ciencia y la técnica en la siembra y rehabilitación de nuevas áreas dedicadas esencialmente al incremento de la variedad Arábiga.
La tarea esencial es renovar las plantaciones envejecidas y recuperar novedosos espacios, que garanticen fomentar y crecer en el cultivo de ese rubro exportable, dijo Socarrás Torres, quien advirtió que ello permitiría mayor aprovechamiento de la tierra, incremento de los rendimientos agrícolas y por tanto un aumento paulatino de los niveles de recogida del cerezo, lo cual permitiría alcanzar paulatinamente el histórico potencial productivo del territorio.
La Agroforestal de San Luis, cuenta con nueve unidades empresariales de base (UEB) y con otras 42 estructuras productivas, de estas 23 dedicadas al cultivo del café y el resto a los cultivos varios y la ganadería.
Se conoció, que la producción cafetalera experimenta crecimientos notables en los últimos tiempos; en ese sentido, alcanzaron en la pasada cosecha 416 toneladas (ton), o sea realizaron un aporte de unas 100 ton por encima del programa, mientras para la actual intensifican los preparativos de la campaña y trabajan intensamente para crecer en relación con la anterior y tributar alrededor de 60 ton.
El uso racional de los recursos materiales y el combustible, la aplicación de la ciencia y la técnica, y el mejoramiento de los caminos cafetaleros, son retos de los momentos actuales de esta importante actividad económica, que se consolida por los macizos cafetaleros de La Caoba, Sumidero... entre otros donde se patentiza la responsabilidad de ser más eficientes, como saludo al aniversario 66 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el próximo 26 de Julio.
Como parte del programa de desarrollo del cerezo se trabaja en la renovación de los cafetales, siembras nuevas y rehabilitación. En el municipio en el actual año de 248 hectáreas, se renovaron 152 de café arábigo y 96 de robusta, pues la intención también es incrementar la variedad arábigo, ya que antaño San Luis era un verdadero emporio cafetalero.
Además se rehabilitaron 8 hectáreas de tipo arábigo y 48 de robusta.
Según informó Juan Manuel Socarrás, director de la Empresa Agroforestal, una de las principales tareas es renovar las plantaciones, mayoritariamente envejecidas, y buscar además áreas nuevas para crecer en la extensión de las tierras agrícolas dedicadas a este cultivo con el objetivo de obtener un mayor volumen de granos.
Para 2018 deben renovarse 268 hectáreas y rehabilitarse 51. Estas acciones están dirigidas, primero, a incrementar las áreas cubiertas y luego, buscar rendimientos superiores, precisó.
Hasta el momento, destacó el director de la entidad, se han transformado el 46 % de las áreas, lo que unido a las atenciones culturales al cultivo, la conservación y mejoramiento de los suelos, el manejo integrado de las plagas permitirá a la empresa alcanzar en 2019 el salto productivo de 500 mil latas de café.
Con la mirada puesta en ese objetivo estratégico, otra de las líneas de trabajo de la Empresa Agroforestal San Luis es la introducción de los resultados de la ciencia, entre esos el injerto con el patrón de café de la variedad robusta, con el arábigo en la parte superior, de modo que se obtenga café arábigo utilizando la resistencia ante las plagas y enfermedades que tiene la primera, adaptada ya a los cambios del clima.
Con el trabajo que se realiza en San Luis, los caficultores buscan cumplir su compromiso fundamental: Producir más café para sustituir las 8 000 toneladas por valor de 25 millones de dólares que Cuba todavía debe importar para abastecer el mercado interno, a la vez, incrementar las exportaciones, las que aportan parte de las divisas que se invierten en diversos programas sociales y en el propio desarrollo del sector.