Mi Cuba soberana fue a precio de sangre por eso hay que cuidarla

Categoría: Historia
Escrito por MAYLÍN CAMILO CASTILLO
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combatiente30novPor estos días los cubanos recordamos la madrugada del 30 de noviembre de 1956, cuando Santiago de Cuba se vistiera de verde olivo y estrenara el brazalete rojo y negro con las letras en blanco M-26-7. La Ciudad se levantaba en Armas como apoyo al desembarco de Fidel Castro y sus compañeros en la región oriental.

En el ataque a la estación de policía cayeron heroicamente los jóvenes Tony Alomá, Pepito Tey y Otto Parellada. A la hora y media de duro combate fue ordenada la retirada de las fuerzas revolucionarias.

A pesar de que el Yate Granma desembarcara dos días después, los sucesos de esta heroica gesta del 30 de noviembre aumentó mucho más la efervescencia revolucionaria de todo un pueblo con ansias de libertad.

Es por eso que Sierra Maestra contactó con uno de los participantes del Levantamiento armado, Ángel Átala Medina quien a sus 88 años nos cuenta: “Yo participé en el grupo de apoyo, pues en mi casa se cocieron los uniformes y los brazaletes en ello colaboraron mi madre, mis hermanas y mi prima, luego de realizadas todas las piezas yo las llevé para la tienda de 5ta Avenida para los que iban a participar en la lucha.”

También en su casa ubicada en Santa Rita % Corona y Félix Pena, se impartían clases de primeros auxilios para curar a los heridos y fueron recibidas por Vilma Espín, Asela de los Santos, entre otras muchas mujeres hasta un tiempo determinado puesto que al frente de la vivienda había una barbería donde acudían muchos esbirros de la tiranía. Allí se armó un botiquín para los combatientes que estuvieran lesionados.

“Se dio la acción que tanto habíamos preparado y todos sabemos que tuvimos que lamentar pérdidas de vidas, de nuestros hermanos y compañeros de ideales y de lucha.”

Luego del entierro multitudinario de Frank País, Ángel Átala comienza a trabajar en la Empresa Eléctrica de Santiago de Cuba, pero al preguntarle por Frank nos dice: “Él estuvo unos cuantos días escondido en mi casa porque lo estaban reclamando por una bomba que se había puesto y a través de la ventana del cuarto hizo un dibujo de un flamboyán que  estaba al lado y ese dibujo está en el Museo Frank País”.

“De ahí él fue llevado a juicio y salió ileso, pero en el tiempo que estuvo en mi casa fue que preparó las acciones del 30 de noviembre y convocó a mi familia para hacer los uniformes verde olivo.”

 Al preguntarle qué mensaje le deja a las nuevas generaciones asevera: “Yo exhorto a los pinos nuevos que cuiden esta Revolución que tanta sangre ha costado y que tantas cosas buenas ha hecho, es cierto que en aquella época había abundancia pero era para unos pocos, los pobres sobresalían en esa etapa y la insalubridad cubría la isla, hoy tenemos salud y educación gratuitas, empleo. Esta Revolución hay que cuidarla, hay que defenderla, hay que amarla con todas nuestras fuerzas.”

“Y sin duda el pueblo sigue vestido de verde olivo, porque estamos preparados para proteger la Patria, además cuando los médicos se ponen sus batas blancas para llevar salud también defienden la Revolución, cuando los maestros educan también sirven a la Revolución.”

Ángel Átala Medina igualmente fue jefe de finanzas del Movimiento 26 de Julio en la sección obrera. En agosto de 1957 comenzó a trabajar en lo que era La Compañía Cubana de Electricidad y después de 1959 sería la termoeléctrica  Héctor Pavón García y 1960 Renté Antonio Maceo. Fue director de la escuela donde se comenzaron a dar los cursos de capacitación de la entonces red provincial de Oriente, luego ocupó varias responsabilidades hasta 1992 que se jubiló.

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