Este legado martiano, forma parte de su poema A mis hermanos muertos el 27 de noviembre, escrito en 1872 en España, a donde había sido deportado el año anterior, como castigo a su osadía de desafiar al colonialismo y defender las ideas independentistas.

Mariana Grajales Coello, madre cubana que entregó a sus hijos a la lucha por la libertad en el siglo XIX, es un paradigma para las cubanas de hoy, por su ejemplo de entrega a la causa y el amor sin límites que profesó a la prole de patriotas que trajo al mundo.
El primer nombre que escuché hoy fue el de Fidel. Coros gigantes, desde una escuela secundaria, un seminternado de primaria y un Círculo Infantil cercanos a mi residencia, lo repetían. El ¡Yo soy Fidel!, más que consigna, parecía un himno.
Más artículos...
Lock full review www.8betting.co.uk 888 Bookmaker

