Periódico Sierra Maestra

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Todo cuidado es poco…

programa materno infantilUn niño que fallece arrasa con todo: no queda un alma en pie tras la muerte, se van a la tumba también la esperanza y las ganas de sobrevivir a su ausencia.

Ahogamientos, caídas, quemaduras, intoxicaciones, electrocución y heridas, son peligros que acechan a los niños y adolescentes cuando falta la supervisión de los mayores. Así lo han demostrado los cientos de accidentes en personas de 0 a 19 años, registrados en 2019. Así lo constata, también, el número creciente de pequeños y jovencitos de esta provincia que no verán llegar 2020 porque perecieron en sucesos lamentables y perfectamente prevenibles.

Es triste admitirlo, pero “creciente” es la palabra que más se ajusta a la realidad, pues -aunque todavía no se han cerrado las estadísticas de este año- ya los especialistas hablan de un incremento con respecto a 2018 y a pocos días de finalizar 2019, continúan ocurriendo siniestros que dañan la salud o cobran la vida de nuestros niños.

Por eso es fundamental que las familias ganen en conciencia y percepción de los riesgos que pueden correr los infantes en el hogar y en otros entornos en los que puedan hallarse. A decir de la doctora Yofaidi Pérez Medina, responsable del Programa de Atención Materno Infantil en la provincia, la mayoría de los accidentes se deben a descuidos de familiares, tutores y cuidadores que pierden de vista a los pequeños o, sin pretenderlo, los exponen a situaciones peligrosas.

Explicó la directiva  que entre las causas de muerte más frecuentes han estado la asfixia por sumersión, los accidentes de tránsito y los politraumas; y si bien lo más impactante son los fallecimientos, es preocupante alta la morbilidad por traumas, fracturas, heridas, contusiones, quemaduras, intoxicación por ingestión de tóxicos y medicamentos, electrocución, broncoaspiración, y cuerpos extraños, entre otros perjuicios.

La doctora hizo hincapié en la importancia de lograr que las familias conozcan las características de la edad de sus hijos y adopten las medidas necesarias para evitar los accidentes. Y agregó que el médico y la enfermera de la familia tienen que acompañar, orientar y ayudar a que en cada hogar de la comunidad se haga la prevención.

A los bebés nunca se les puede dejar solos y menos cuando están cerca de recipientes con agua o sobre una superficie elevada (sobre la cama u otros muebles).

Los más chicos suelen llevarse las manos y objetos a la boca, por eso es fundamental que los adultos se aseguren de que solo manipulen juguetes y otros artículos destinados a ellos. Y claro, estas cosas deben lavarse y revisarse frecuentemente. No es aconsejable que manipulen piezas pequeñas, ya que pueden introducirlas en su boca, oídos o fosas nasales.

Una regla general, debe ser mantener a los niños lejos de lugares peligrosos (cocina, baño, balcones y azoteas), si no están acompañados de adultos. Si hay escaleras, se debe impedir el acceso de los más chiquitos; es bueno poner barreras como rastrillos en los extremos, para que no suban o bajen solos.  

Además de vigilar a sus hijos, los padres tienen que saber orientar su curiosidad, frenar la desobediencia, y enseñarles todo lo posible sobre cómo evitar accidentes.

La doctora Yofaidi, insistió en que deben evitarse los traslados innecesarios de los lactantes y nunca montarlos en una moto, pues en la mayoría de los accidentes de tránsito -y especialmente cuando los niños van en este vehículo- el primero en morir es el pequeño.

También deben mantenerse fuera de la vista y del alcance de los niños los cuchillos, tijeras, máquinas de afeitar, las planchas (de pelo y de ropa), las tenazas eléctricas, los fósforos y fosforeras, las medicinas y los productos químicos (combustibles, detergente, lejía, desengrasantes, desincrustantes, aromatizantes, etc.)

Para evitar confusiones, todos estos productos deben conservarse en sus envases originales, pues los identifican claramente.

Las quemaduras son accidentes muy frecuentes y pueden llegar a causar daños graves. Por eso nunca se debe manipular agua caliente cerca de los niños; tampoco deben ponerse a enfriar las comidas o bebidas cerca de ellos. Para evitar lesiones por la electricidad, los adultos tienen  que vigilar los equipos encendidos e impedir que los niños puedan manipularlos de forma inadecuada; es mejor no usar cables empalmados y desconectar las extensiones una vez que terminó su uso. Asimismo, hay que enseñar a los hijos a no tocar enchufes si están descalzos, o con las manos o los pies mojados.

Se aproximan el receso escolar y las festividades por el advenimiento de un nuevo año. Por estos días incrementa en muchos hogares y en la vía pública el consumo de alcohol y las áreas improvisadas para asar carnes y cocinar otros alimentos. Por eso hay que redoblar la prevención de accidentes. Todo cuidado es poco cuando de preservar la salud y la vida de nuestros pequeños se trata.

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