Se puede decir que los cubanos somos dichosos y “bendecidos”, como dijo el Arzobispo de Santiago de Cuba y Presidente del Consejo de Obispos Católicos de Cuba, Monseñor Dionisio García Ibáñez, al referirse a la visita de tres Sumos Pontífices de la Iglesia Católica a Cuba.
Y es verdad, muy pocos habitantes de este planeta tienen esa suerte de conocer a tres Papas en tan corto tiempo. Tan solo 17 años han transcurrido desde la primera llegada a nuestro país del máximo líder del Estado de la Ciudad del Vaticano.
Para los habitantes de este archipiélago, especialmente para los santiagueros, creyentes o no, recibir a los Mensajeros de Dios en la tierra, para los católicos, constituye un privilegio.
El primero en arribar a Cuba fue Juan Pablo II. Su visita pastoral a la Isla fue del 21 al 25 de enero de 1998 y vino como Mensajero de la verdad y la esperanza.
En Santiago de Cuba, el sábado 24, el Papa Juan Pablo II coronó la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre durante la tercera misa que ofició en territorio cubano, celebrada en la Plaza de la Revolución Antonio Maceo.
En esta gran concentración de personas, el Obispo de Roma llamó a no olvidar nunca los grandes acontecimientos relacionados con la Caridad, y recordó el lugar singular que en la misión de la Iglesia ocupa la Virgen María, de la cual el propio Juan Pablo II fue devoto.
Ese día miles de santiagueros fueron bendecidos por el Santo Padre, al mismo tiempo que Su Santidad se llevó consigo el respeto, afecto y hospitalidad del pueblo indómito.
Juan Pablo II estuvo en Cuba hasta el 25 de enero y fue despedido por Fidel Castro, en ese entonces presidente cubano, en el Aeropuerto Internacional José Martí en La Habana.
Al finalizar su visita pastoral el Sumo Pontífice expresó: “Llevo conmigo el recuerdo imborrable de estos días y una gran confianza en el futuro de su Patria”.
Pasado 14 años, el 26 de marzo de 2012 el Papa Benedicto XVI llegó al Aeropuerto Internacional Antonio Maceo en Santiago de Cuba como parte del segundo viaje apostólico a América Latina desde su coronación.
En esta provincia, como Peregrino de la Caridad, recorrió las calles de la ciudad, donde una representación del pueblo le dio la bienvenida y lo recibió con el respeto y el cariño que caracteriza a los habitantes de este territorio.
Posteriormente el Sumo Pontífice realizó una misa en la Plaza de la Revolución y visitó el Santuario de Nuestra Señora de la Virgen de la Caridad del Cobre, en el poblado de igual nombre.
Hasta este emblemático sitio, el Sucesor de Pedro llegó como humilde peregrino para rezar a los pies de la Patrona de Cuba -para los católicos-, encender un cirio y lucrarse de las indulgencias del Año Jubilar, que se celebró con motivo del 400 aniversario del hallazgo en la Bahía de Nipe de la bendita imagen de la Virgen.
Su recorrido también incluyó la visita a la capital cubana, donde el 28 de marzo, en la Plaza de la Revolución de La Habana realizó su segunda Santa Misa en Cuba.
En la despedida, en el Aeropuerto Internacional José Martí, Benedicto XVI agradeció las muestras de sinceridad del pueblo y destacó: “Me llevo en lo más profundo de mi ser a todos y cada uno de los cubanos, que me han rodeado con su oración y afecto, brindándome una cordial hospitalidad y haciéndome partícipe de sus más hondas y justas aspiraciones”.
Hoy los habitantes de la Mayor de las Antillas esperamos al Papa 266 de la Iglesia Católica, Francisco, quien visitará la nación desde el próximo sábado 19 de septiembre hasta el 22 como Misionero de la Misericordia.
Desde ya, afiches y pancartas con la imagen del Sumo Pontífice, engalanan las calles santiagueras, así como banderolas con los colores del Estado de la Ciudad del Vaticano y de Cuba.
Todo es alegría y júbilo para recibir a Su Santidad con respeto, afecto y hospitalidad, probada en las anteriores visitas papales a nuestro país.