Para ellos nuestra gratitud inmensa y NO el desaliento

Categoría: Opinión
Escrito por Olga Thaureaux Puertas
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Bandera Cubana Cuba 800x445Sí, estamos viviendo realidades muy duras. Realidades a las que no estamos acostumbrados. 

Tal vez sea por eso que muchos se alarman y hasta publican en las redes sociales casos de familiares, vecinos  y amigos que no son atendidos con agilidad en algún centro asistencial, que deben esperar hasta 24 horas por una cama,  tres o cuatro horas por una ambulancia para ser trasladados… y más. Sí, es muy duro y hasta difícil de admitir pues -como ya dije- no es lo habitual.

Cuba, país subdesarrollo, bloqueado y con medidas cada vez más asfixiantes, está ahí, luchando por la salud de su pueblo, con una vacuna y candidatos vacunales que son una realidad. Con escuelas convertidas en centros de aislamiento, policlínicos en hospitales, con hoteles y otras instalaciones sociales en función de la salud, no tiene a ningún enfermo en la calle, esperando por una atención. Hemos sido partícipes esta semana de cuánto se hace y hará para garantizar el oxígeno a los pacientes aquejados de Covid-19.

Nuestros médicos, enfermeras y todo el personal de la Salud -además de los de servicio y apoyo- llevan casi año y medio con un ritmo de trabajo sin igual, expuestos a un virus que es letal, con un déficit de medicamentos notable; muchos de ellos han enfermado, pero ahí están, en hospitales, en centros de aislamiento, en policlínicos… donde son necesarios. 

No descarto la posibilidad de que alguno de los lectores tenga ejemplos negativos de la atención a algún familiar. Para tramitar esas insatisfacciones están los departamentos de atención a la población de cada centro y otras vías. Pero esos, son los menos. Lo que abunda es la entrega, el sacrificio, la profesionalidad, a pesar de las limitaciones de recursos.

No creo que existan personas que piensen que estas cosas pasan porque “alguien” quiere. Pero si así fuese solo los invito a meditar. Ningún país del mundo -ni los desarrollados- está preparado para enfrentar una epidemia de este tipo. Las noticias del mundo que vemos y escuchamos todos los días, dan fe de esto. Las capacidades hospitalarias y hasta los recursos humanos y materiales están concebidos para una vida normal, con rutinas diarias, y ya sabemos cuántos casos se atienden e ingresan en un día de labor.

Ya lo han dicho los especialistas, el freno a esta epidemia que nos ha cambiado la vida a todos, que nos ha arrebatado familiares, vecinos, amigos, compañeros de trabajo...está en  la cantidad de personas que deben completar su ciclo de vacunación y en el cumplimiento de las medidas higiénico sanitarias establecidas, sobre todo la limitación de la movilidad -que no todos en Santiago de Cuba están cumpliendo debidamente.

Entonces, santiagueros, los trabajadores de la Salud y quienes están de voluntarios en esta tarea enfrentando a la Covid-19, merecen un PEDESTAL, no críticas hirientes, desacreditadoras o mal intencionadas, merecen nuestro apoyo total. El mejor, el que ellos van a agradecer más, es que nos cuidemos para no enfermarnos, para contribuir a controlar esta transmisión tan funesta y que ese día que tanto ansiamos -volver a la normalidad- esté cada vez más cerca.

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