El halo maravilloso del pueblo de San Luis es solo perceptible tras pisar su suelo y desandar sus calles. La mezcla de pinceladas ecuestres, caña, mazorcas, café, clave, conga y son, transforma su atmósfera grisácea en un espacio de encantos peculiares.
Algunos habitantes concurren en los parques y avivan voces perdidas entre el desenfreno de carriolas, carretas y pregones de maíz. Otros meditan o pausan el paso en Las 4 Esquinas. Pero todos esperan orgullosos cada ocho de diciembre, día en que fuera liberado su pueblo de la dominación neocolonial que lo oprimía.
La historia de esta localidad, conservada con celos en la tradición oral y en materiales documentales pertenecientes al Museo 29 de Abril, apunta que la liberación del poblado fue posible tras la ejecución de un plan táctico-estratégico de la dirección del Segundo Frente Oriental Frank País, conforme con las instrucciones de Fidel Castro Ruz, quien lideraba el alto mando de la Sierra Maestra.
Las primeras acciones combativas se efectuaron durante los días 13 y 16 de noviembre, cuando los rebeldes arremetieron contra las fuerzas de la dictadura que regían el municipio oriental. Así, fueron efectuados distintos ataques a posiciones estratégicas, pero la resistencia de la tiranía provocó determinados reveses. María Dolores Rizo Espinosa, sanluisera y Metodóloga de Historia de Cuba, explicó a Sierra Maestra:
“Las condiciones para el asalto, en lo que a armamento respecta, no eran cuantitativamente equitativas, y colocaban a los nuestros en una posición desventajosa. En el patio del ferrocarril, por ejemplo, los enemigos estaban muy bien equipados con ametralladoras y un número considerable de francotiradores que damnificaron el paso de los revolucionarios. El aserrío también se convirtió en una fortaleza con los propósitos de impedir la avanzada hacia el cuartel. No obstante, los rebeldes lograron cercar las tropas tiranas.”
La victoria del pueblo se asomaba desde los inicios de las acciones, pese a las condiciones desiguales en que fueron desarrolladas las mismas. Y el día ocho de diciembre de 1958, tras una impetuosa ofensiva rebelde potenciada con varios tanques y ametralladoras, el ejército batistiano abandona el cuartel de San Luis. Obtenía así, la tierra de los Maceo, su independencia definitiva.
“Resulta sumamente fértil que hoy, después de 57 años transcurridos, rememoremos esta importante fecha de nuestra historia local, pues se erige como muestra de un hecho muy valeroso al interior de las gestas revolucionarias cubanas. Mantenerlo vivo, mediante su incorporación al proceso docente desde la enseñanza primaria, es, además, un requisito indispensable para inculcar valores y principios que tributen al amor patrio en las generaciones más jóvenes”, señaló Rizo Espinosa.
En el despliegue revolucionario que libertó a San Luis de la opresión imperialista despuntaron varios hombres que, por la pujanza y entrega a las causas más justas, ganaron el eterno agradecimiento del pueblo. Nombres como Doris Manuel Martínez Mejías, Antonio González Cobas, Luis Enrique Ávila Arias y Luis Carrión Pérez jamás serán olvidados.