Los amaneceres en La Espiguita son ahora más intensos, saturados de alegría, risas y divertida inocencia. Llegan cargados de historias fantásticas y caritas que desprenden ángel. Transcurren contagiosos de júbilo y algarabía de paz, todo porque suceden compuestos por nuevos juguetes de múltiples formas y colores.
Precisamente La Espiguita es uno de los siete círculos infantiles, de la provincia de Santiago de Cuba, seleccionados para recibir los múltiples juguetes que hoy están a disposición de estas instituciones gracias a los empeños y cuantiosas inversiones del Ministerio de Educación de la República de Cuba.
Así, tras una compra que dicho ministerio gestionara en la República de China en el mes de mayo, el territorio oriental recibió siete módulos de juguetes industriales que se distribuyeron entre los siguientes círculos infantiles: Jardín de los Serranitos, en II Frente; Sueños de Celia, en Guamá; Seguidores de Almeida, en III Frente; Nito Ortega, en Palma; Los Pinos, en Contramaestre; y Gloria Cuadra y La Espiguita, ambos en Santiago de Cuba.
Hacia este último Sierra Maestra encauzó los pasos para colocar en las agendas las acciones tan nobles que supone colocar en las pequeñas manitas nuevos y útiles materiales que, además de divertir el alma, tributan a la instrucción de modos didácticos. Allí dialogamos con Niurdis Reyes Hernández, metodóloga integral en el departamento de Preescolar de la Dirección Provincial de Educación, quien nos comentó:
“Los juguetes industriales que hemos recibido son de muy buena calidad, con colores llamativos para los niños, y permiten que estos desempeñen determinados roles como los que pudieran asumir, por ejemplo, en los argumentos de la enfermería, la familia, la construcción. Al mismo tiempo, esos juegos desarrollan actividades intelectuales generales como la modelación y la observación.
“Por ejemplo, cuando con bloques plásticos o de madera el niño realiza una construcción partiendo de una representación real de un edifico, está ejercitando la modelación pues elabora una construcción similar a la real. Hay otros materiales didácticos que no limitan el juego a la simple imitación, sino que desarrollan acciones instrumentales que se inician en la infancia temprana; por ejemplo, cuando el niño desempeña el rol de mecánico y aprieta o afloja un tornillo.”
Ciertamente pudimos observar que los nuevos materiales didácticos recepcionados en La Espiguita permiten el desarrollo de habilidades motrices que surgen en estas primeras edades, como caminar, lanzar, trepar y escalar. De tal modo aparecen juguetes que impulsan tanto la motricidad gruesa, como la fina.
Pero es válido destacar que no existía un vacío en los círculos infantiles antes de la llegada de estos módulos industriales pues, partiendo de las necesidades que tenían los niños de los mismos, las educadoras confeccionaron sus propios juguetes con materiales desechables y objetos sustitutos. Por ejemplo, a formas plásticas de diversos colores se les otorgaron determinadas utilidades y se les transformó el aspecto complementándolas con papier maché. Así surgieron creativos teléfonos fijos y otros juguetes funcionales que hoy se enriquecen y complementan con los nuevos.
Todo esto implica, además, mayor preparación de los docentes, porque se impone una mejor planificación para la organización del trabajo con los niños en función de su desarrollo. Es vital saber elegir de modo atinado, entonces, cuáles son los materiales o juguetes que se van a utilizar en cada ocasión, o con qué frecuencia se van a consolidar las determinadas habilidades, aun cuando las mismas están en constante desarrollo, tanto en los círculos como en los hogares del niño.
En tal sentido, los módulos se complementan con orientaciones metodológicas para el uso del material didáctico en las instituciones infantiles; documento que explica, detalladamente, cómo controlar y utilizar estos juguetes, y que tiene que formar parte de la preparación metodológica y autopreparación de los docentes.
Para conocer cómo transcurre este proceso en el círculo que seleccionamos como muestra, Sierra Maestra intercambió también con la directora de La Espiguita Marietta Pelier Fernández, quien explicó:
“Estamos en un proceso de validación, no solo física, sino didáctica, donde debemos proponer diferentes usos para los juguetes además de los sugeridos en las orientaciones metodológicas. Es una fase de examen o estudio para determinar cuáles de estos juguetes son funcionales por cada año de vida… También estamos clasificando los tamaños para que el juego fluya de manera armónica según la edad de los niños, y los peligros potenciales que alguno de estos materiales pudiera representar para el infante. Pero hasta el momento la valoración es muy positiva, lo que nos deja muy satisfechos”.
Realmente la motivación de los niños inunda las áreas de la institución, quienes poco caso hacían a la cámara o al visitante y mucho tanto a sus juguetes artesanales como a los más frescos. Los familiares refieren que sus pequeños ya no lloran por abandonar los salones de La Espiguita, sino que reclaman un poco más de tiempo antes de la partida. Tal panorama otorga plusvalía a los colores del juego y armoniza con los propósitos de la educación preescolar dirigidos a lograr el máximo desarrollo integral posible de los niños y niñas desde el nacimiento hasta los seis años.
Actualmente, cuando Santiago de Cuba se encuentra desarrollando una investigación para el perfeccionamiento del currículo, lo que compete a todos los niveles de la enseñanza, resulta muy oportuna la llegada de estos nuevos juguetes que ya exhiben los requisitos necesarios para un trabajo positivo con los niños, tanto de la infancia temprana como de la infancia preescolar. Paulatinamente el Ministerio de Educación ejecutará nuevas compras para cubrir las necesidades del resto de los círculos infantiles de la provincia y el país; por el momento, celebramos el éxito de sus acciones.