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Celebración inolvidable en el “Céspedes” por los 55 años de Los Tambores de Enrique Bonne
- Detalles
- Categoría: Titulares
- Escrito por M.Sc. Miguel A. Gaínza Chacón/Fotos: Jorge Luis Guibert García
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“Hay un caracol en el mar, un caracolito muy bonito”… y el canto del nonagenario Enrique Bonne se expandió sobre el Parque Céspedes, mientras sus tambores que son su creación más acabada, resonaron con arrebato para celebrar los 55 años de aquel 15 de septiembre de 1961 cuando la ciudad asistió al nacimiento de un emblema.
Porque Los Tambores de Enrique Bonne son eso: una insignia de la cultura popular en la urbe más musical del país.
El maestro apoyado en su bastón marcó cada sonido en “Trémulo y corneta china” en la apertura. Luego la agrupación conducida por Joaquín Solórzano hizo “Yo soy el mar”, “No tiene sensibilidad”, y “Romanza carabalí” con especial connotación para el solista, el coro y el respaldo instrumental.
Los santiagueros que llenaron el Parque Céspedes, fueron hasta allí a saludar al grupo de percusión para concierto más popular y más longevo del país.
Elio Rodríguez, vicepresidente del Consejo de la Administración Provincial; Raulice Hierrezuelo, subdirector provincial de Cultura; Ana de las Mercedes Mendoza Castillo, directora de la entidad de la música, y Yuneisi González, directora del Museo de la Música, entregaron flores y reconocimientos a los homenajeados.
Fue noche inolvidable para el pueblo, y para los músicos al cerrar así la gira por su aniversario en municipios, localidades, barrios…
Hasta el “Céspedes” vinieron anoche a compartir con el maestro y sus músicos: Juana Elba, la eterna compañera de Enrique; Angelito, el hijo que le sigue los pasos al padre; Santos Díaz Cominches, Rolando Maceda y otros amigos y artistas; directivos y funcionarios del Gobierno.
Especial el concierto y el respaldo de los tambores para “La flor de la canela” que cantó Tony Valverde; “Lamento borincano”, en la voz de María Julia Carcasés, y “Siboney”, interpretada por Zulema Iglesias.
Ana de las Mercedes le agradeció a Bonne, en nombre de Santiago de Cuba, por existir y regalar tanto sentimiento en sus composiciones y en sus tambores; Enrique expresó cuánta satisfacción siente por compartir con los santiagueros y celebrar, a sus 90 años, las cinco décadas y media de la agrupación que fundó.
Entonces, al ritmo de conga y corneta china, el maestro cantó con el alma: “Hay un caracol en el mar… un caracolito muy bonito…” y el Parque Céspedes se fundió en el abrazo de Bonne, Juana Elba, Angelito, los tambores, los amigos y el pueblo, mientras en lo alto de la Catedral, otro ángel miraba orgulloso.

