
San Luis, Santiago de Cuba.— Las calles más céntricas de la ciudad vieron desfilar los tradicionales paseos de congas, comparsas y muñecones locales y foráneos acompañando una majestuosa carroza que imprimió el toque más fino a la festividad.
Cientos de personas acompañaron las presentaciones arrollando al rimo de tambores y trompetas.
El jolgorio sanluisero contó además con un carnaval infantil, un espectáculo inicial y las bebidas y comidas que hacen de la fiesta el momento idóneo para oxigenar el espíritu.
El festejo motivó y retó al sueño y al cansancio. Ahora el pueblo continúa trabajando hasta que vuelvan a correrse las cortinas de la celebración más esperada: El carnaval.