Santiago de Cuba es una ciudad de tradición ronera, cuna de esta industria en el país, y que cuenta con el reconocimiento mundial por las propiedades del ron que fabrica. Esta bebida espirituosa, constituye sin dudas un símbolo genuino de cubanía.
Por eso el Museo del Ron Cubano, ubicado en San Basilio #358 esquina a Carnicería, abierto de lunes a sábados desde las nueve de la mañana hasta las cinco de la tarde, resulta un escenario permanente para la custodia ininterrumpida de las centenarias tradiciones de fabricación del ron.
El especialista principal de este sitio patrimonial, Carlos Martínez Bueno comentó que el museo fue fundado en junio de 1996, con el fin de trasmitir a los visitantes la historia del ron como elemento patrimonial y cultural de nuestra nación.
“Es un elemento imbricado en la cultura cubana desde sus orígenes y hasta hoy, que nos distingue; por tanto, todo el que viene tiene la oportunidad de conocer las particularidades de la fabricación del ron y de cómo está representado en el mundo.
“El museo tiene seis salas: iniciamos con la caña de azúcar como materia prima fundamental para la elaboración del ron, transitando desde su introducción en la etapa colonial, su vínculo con la cultura afrocubana, donde el aguardiente desempeñó un papel determinante y todavía en los ritos mágicos religiosos se expone.
“La segunda sala, es la que muestra el proceso de producción del ron; mientras que la tercera, aborda el añejamiento, proceso que constituye la clave del éxito del ron cubano. En la sala que le sigue tenemos la exposición de máquinas antiguas de principios del siglo XX, las cuales se pueden comparar con la tecnología actual”, y añadió:
“Así como dos vitrinas donde exponemos rones exclusivos que fueron producidos para conmemorar alguna fecha importante, además de la colección de la gama de Santiago de Cuba por la fundación de la ciudad, por el asalto al Cuartel Moncada, la representación de marcas insignes como el siglo y medio, etc.”
La muestra está constituida también por la sala de historia, en la que se recogen los orígenes del ron ligero, su creación por Don Facundo Bacardí en 1862, las fábricas que se desarrollaron paralelamente, así como la muestra de los principales fabricantes o maestros roneros desde las generaciones de aquel entonces hasta nuestros días.
“Ellos han sido de una manera u otra los que han continuado este proceso y que vale la pena destacar, porque si tenemos un ron exclusivo que nos hace distintivos en el mundo, es porque ninguno de esos maestros abandonó el país, y se mantuvieron fieles a la tradición.
“Y bueno, cerramos con la última sala que es la exposición de los rones por las diferentes empresas: CubaRon, Tecnoazúcar, y la Empresa de Bebidas y Licores, sala donde también el visitante puede degustar un trago de Ron Añejo Santiago”, dijo Martínez.
Han sido 20 años conservando el patrimonio cultural santiaguero y cubano “siendo la salvaguarda de todo este legado histórico que mantenemos; brindando la información verídica al pueblo y a los foráneos que nos visitan, ya que hay muchas hipótesis y teorías que se corren en el mundo acerca del ron.
“Porque nosotros poseemos la información original, mantenemos la historia viva y se la hacemos llegar al público tal y como es, partiendo de las investigaciones realizadas y de una preparación constante. Hemos sabido en este tiempo conservar los saberes de los maestros roneros, que constituyen en sí el verdadero patrimonio, porque son los que han impreso el sello de la calidad a nuestro producto”, finalizó el especialista.