Como Estados Unidos, el paradigma invendible PDF Imprimir
Escrito por Orlando Guevara Núñez   
Santiago de Cuba, Nov 12:- Cuando de política exterior se trata, la obsesión de todos los gobiernos de los Estados Unidos ha sido el dominio sobre los demás. La administración de Obama cambia ese término por el de liderazgo -que como derecho divino proclama- para legitimizar el uso de la fuerza en cualquier parte del mundo que se le antoje.

El liderazgo de la fuerza, de la guerra, del terrorismo y de las amenazas, sustituye de forma perfecta al nacido del prestigio, de la autoridad y del ejemplo.

El gobierno de este país imperial, se auto atribuye el derecho de definir en el mundo quienes son terroristas o no; quienes son narcotraficantes o no. Y elaboran listas de los países democráticos, de los cumplidores y violadores de los derechos humanos. Y dividen al mundo entre buenos y malos, ocupando ellos el primer lugar entre los primeros. Tratan de vender su sistema como el espejo de lo que debe ser el mundo. Sólo que esa venta tiene como premisas la imposición y la fuerza.

El poder de los millonarios no puede actuar de otra manera para sobrevivir, sobre todo cuando su propaganda se hace cada vez más invendible. Un dato publicado por la prensa y citado por el Comandante en Jefe Fidel Castro en una reciente reflexión, señala que el 44 por ciento de los integrantes de la Cámara de los Estados Unidos, son millonarios. Y los millonarios, por esencia, no renunciarán a lo que son, aunque para llegar, mantenerse en ese status y ser cada día más ricos, tengan que hacerlo sobre el despojo de millones de personas que serán cada vez más pobres.

En ese “paradigma” de la riqueza y de las oportunidades, más de 40 millones de personas viven en la pobreza. En estos momentos, más de 16 millones carecen de empleo, situación que tiende a agravarse, pues el pasado octubre 190 000 estadounidenses perdieron sus puestos y la tasa de desocupación sobrepasó el 10 por ciento.

En el país “campeón de los derechos humanos”, casi 50 millones de sus habitantes carecen de seguro médico, otros millones pueden cubrir solo en parte ese servicio y dentro de esa cifra, unos siete millones de niños no cuentan con esa cobertura, por lo que cerca de mil mueren cada año.

Ese derecho humano fundamental para los norteamericanos que no lo tienen –el de la salud- está afrontando escollos para ser respaldado por el Congreso –aunque ya lo hizo la Cámara- pues muchos de los señores “representantes del pueblo” han calificado el proyecto como “Una intromisión de mano dura del gobierno en el sector privado”.

País mayor consumidor de drogas en el mundo, incapaz de controlar ese flagelo en su propio territorio, coloniza a Colombia bajo el pretexto de la lucha antidrogas, que esconde tras de sí una amenaza a toda la región, especialmente a los países cuyos gobiernos no se arrodillan ante el imperio y lo desestiman como modelo a seguir.

La larga lista de las personas consideradas como sospechosas de terroristas, no incluye, desde luego, a los verdaderos terroristas. De esa lista no forman parte los asesinos Luis Posada Carriles, Orlando Bosh, Santiago Álvarez, ni los cientos de otros connotados criminales que se pasean con libertad en ese país y gozan de impunidad, tolerancia y apoyo para sus crímenes.

En los Estados Unidos, “símbolo de la libertad y de la justicia”, hace más de 11 años sufren injusta prisión cinco antiterroristas cubanos, cuyo único “delito” fue penetrar a grupos terroristas contrarrevolucionarios residentes en ese país, con fragua de planes para derrocar a la Revolución cubana, realizar sabotajes y atentar contra la vida de nuestros dirigentes y de nuestro pueblo. Para condenarlos y mantenerlos en prisión, el gobierno estadounidense no ha vacilado en violar sus propias leyes, su Constitución, y subordinar la justicia al odio visceral contra los cubanos.

El país más “velador por el respeto entre las naciones” mantiene sus sucias guerras en Irak y Afganistán, apoya a Israel en su genocidio contra el pueblo palestino, apuntala la contrarrevolución en Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, a los golpistas de Honduras, pisotea la soberanía y la dignidad de Colombia, y apadrina todas las causas injustas de nuestro Continente y otros confines del mundo.

Estados Unidos pretende convertir al Universo en imagen y semejanza de su decadente sistema social. Pero cada vez más, ese gobierno es identificado como enemigo de los pueblos, de la paz, del desarrollo, de la soberanía, de la libertad y la independencia.

Por eso, aunque apuntalado por su propaganda, con las armas, por la mentira y las amenazas, ese “paraíso” norteamericano es y seguirá siendo de forma creciente: un paradigma invendible.

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