En el espacio el mandatario cubano valoró que la expresión del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al referirse a Cuba en Naciones Unidas, fue prepotente, arrogante, injerencista y sustentada en el desprecio que sienten hacia el pueblo cubano y la Revolución cubana, por lo que representa.
"Siempre nos quieren presentar como Estado fallido para quitarse ellos la culpa del genocidio que están cometiendo", apuntó.
En su cuenta en la red social X, el jefe de Estado escribió este martes que la caracterización de la isla como una amenaza por parte del Ejecutivo de Washington busca justificar su guerra económica genocida contra la población cubana.
Díaz-Canel sostuvo que apelar a la mentira refleja la negativa a aceptar la libre determinación del pueblo caribeño y ratificó que el país mantendrá la defensa de su soberanía, trabajando para superar las agresión despiadada impuesta desde la nación norteamericana.
Ante esto, el mandatario caribeño reiteró que el cerco es la verdadera amenaza.
El ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, señaló en la misma red social que el Gobierno estadounidense es incapaz de asumir a Cuba como una nación independiente y plenamente soberana.
Rodríguez Parrilla desestimó las acusaciones presentadas en el organismo multilateral como falsedades y calumnias, insistiendo en que la isla no representa un peligro para Estados Unidos ni para ningún otro país, mientras que las restricciones económicas y el cerco energético vigentes sí amenaza a Cuba y al resto de las naciones.
Es un acto de genocidio y castigo colectivo; somos un país de paz y merecemos la paz, enfatizó el titular de la diplomacia cubana, además de recordar que este cerco ha sido sistemáticamente rechazado por la gran mayoría de la comunidad internacional en diferentes espacios.
Estos pronunciamientos tuvieron lugar luego de que la delegación cubana, encabezada por el propio ministro de Relaciones Exteriores, abandonara la sala de sesiones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en Nueva York, en señal de protesta durante la intervención del presidente norteamericano
En su alocución el inquilino de la Casa Blanca profirió afirmaciones injerencistas en los asuntos internos del archipiélago y reconoció la política de máxima presión que mantiene su administración contra La Habana para justificar la narrativa del "Estado fallido", a la vez que vaticinó su pronta caída bajo el peso del asedio impuesto.