En estas unidades, se pueden adquirir productos como arroz, azúcar, frijoles, leche en polvo, pollo, huevos, aceite, café, aseo, entre otros.
Uno de los propósitos anunciados es lograr precios entre un 10 % y un 15 % inferiores a los de otros establecimientos.
Se prevé la aplicación de la venta regulada, en correspondencia con la disponibilidad del producto, demanda y precio; previa evaluación de los intereses territorial y social.
En esta forma de gestión se impulsa la mensajería, el pre-empaque y el uso de canales electrónicos; se opera en pesos cubanos y se desarrolla el comercio electrónico, que incluye pago desde el exterior, en este caso, en divisas.
La creación de los mercados de abasto constituye una alternativa, que permitirá el acceso directo de personas naturales y jurídicas, donde convergerán vendedores y compradores, bajo el principio de oferta y demanda, y ventas al por mayor en diferentes formatos.
Dichos establecimientos, también facilitan la participación de empresas estatales y no estatales, productores nacionales y actores internacionales, lo que contribuirá a dinamizar la economía, optimizar la logística y garantizar mayor acceso de la población a bienes esenciales mediante canales modernos de pago y comercio electrónico.