Según las informaciones divulgadas sobre el proceso, el acusado fue sorprendido durante la madrugada mientras transportaba el aceite sustraído. También fueron ocupadas herramientas presuntamente utilizadas para cometer el hecho.
La extracción del aceite provocó una avería que mantuvo sectores de Bungo y zonas cercanas alrededor de 48 horas sin electricidad, convirtiendo el hecho en otro de los graves incidentes registrados contra la infraestructura eléctrica de la provincia.
Durante el primer trimestre de 2026 ya se habían reportado afectaciones en las subestaciones de Los Bungos y La Torcaza, en Contramaestre, y Candonga, en Palma Soriano.
Otros sucesos han tenido consecuencias todavía más graves. En abril, un hombre murió y otro sufrió graves quemaduras en Songo-La Maya cuando intentaban extraer aceite de un banco de transformadores que alimentaba el sistema de rebombeo de agua de Altos de Esperanza. El incidente ocasionó además una interrupción eléctrica que afectó a Songo-La Maya y Segundo Frente.
En mayo se produjo otro hecho en El Cobre, donde tres personas presuntamente intentaron sustraer aceite de un banco de transformadores situado cerca de una fábrica de pienso. Uno de los implicados murió electrocutado cuando regresó inesperadamente el servicio eléctrico mientras se encontraba sobre el poste. La Fiscalía Provincial informó posteriormente que el caso era investigado bajo la figura de sabotaje.
Las autoridades eléctricas santiagueras han advertido que retirar este líquido puede provocar la destrucción de los transformadores, pues el aceite cumple funciones esenciales de aislamiento eléctrico y refrigeración. Incluso cuando el equipo continúa funcionando después de la extracción, puede terminar averiándose días después.
Casos como este demuestran que las acciones contra instalaciones esenciales para la población reciben el peso de la ley y no quedan impunes, especialmente cuando provocan daños al sistema eléctrico y afectan durante horas o días a comunidades enteras.
La población debe mantenerse alerta ante personas que merodeen de manera sospechosa cerca de transformadores, subestaciones y otras instalaciones eléctricas, principalmente durante la noche o la madrugada, y comunicar oportunamente cualquier situación irregular a las autoridades.