Ocuparon la presidencia, en el portal del antiguo Ayuntamiento de la urbe, la integrante del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC) y del Consejo de Estado, Beatriz Johnson Urrutia, primera secretaria del Comité Provincial del PCC; el Gobernador Manuel Falcón; la presidenta (Alcaldesa) de la Asamblea Municipal del Poder Popular, Yaneidis Hechavarría Batista, y Lázaro Expósito Canto, Héroe del Trabajo de la República de Cuba, quien cuando ocupó aquí el cargo de primer secretario del Comité Provincial del PCC apoyó decisivamente los festivales del Caribe.
También se encontraban allí, otros dirigentes del PCC, el Poder Popular, Cultura y de organismos e instituciones de la ciudad, y artistas de Cuba y directivos de delegaciones extranjeras.
Esta jornada del miércoles 9 de julio se caracteriza por dos eventos de enorme trascendencia popular:
Primero, el Desfile del Fuego que, a pesar de ser menos numeroso que el De la Serpiente (5 de julio), porque ya han partido asistentes de varios naciones, conserva el esplendor, el ritmo y la sonoridad característicos de este tipo de procesión inherente al festejo más antiguo de su tipo en el país.
Segundo, que ese Desfile del Fuego pasa frente a la presidencia pero no finaliza a la altura del Parque Céspedes sino que continúa, junto con parte del pueblo que acompaña solidariamente y con alegría a cualquier delegación, baja por la calle Aguilera y llega al entorno de la Alameda Michaelsen, casi a orillas de la bahía santiaguera, donde como es tradición, incineran al Diablo.
Aun a las 20:00 horas de este día, continuaba el desfile de las agrupaciones folclóricas y representativas de varios países participantes en el festejo caribeño, mientras el Diablo, resignadamente, esperaba ser pasto de las llamas.
Junto con el Desfile del Fuego, la ocasión sirvió para entregar a Orlando Vergés, director de la Casa del Caribe, institución rectora del Festival del Caribe, el Reconocimiento Mausoleo a José Martí, y “Con el Esfuerzo de todos, Venceremos”, a varias agrupaciones participantes.
La tradicional armazón, en la que predomina la fibra vegetal para representar a Lucifer, en los últimos años ha sido quemada cerca del casi centenario Reloj de la Alameda, inaugurado en 1929, en una explanada adoquinada que lo circunda.
Reflexiones de los estudiosos señalan, que al hacer esta ceremonia de la Quema del Diablo a orillas de la rada, se despeja de todo lo malo el camino por donde mismo entraron las culturas del Caribe a este archipiélago: el mar, y así queda expedita la vía para la venidera Fiesta del Fuego que en 2026 estará dedicada a las culturas populares y la diversidad étnica de Colombia.
Julio es, históricamente hablando, un mes veleidoso por las altas temperaturas ambientales. Esta vez, además, el Instituto de Meteorología pronosticó para hoy, que se nublaría por la tarde y ocurrirían algunos chubascos, lluvias y tormentas eléctricas en localidades del interior y sur del archipiélago. El vaticinio se cumplió: llovió, y localmente fuerte, pero ni la ocasional inclemencia del tiempo detuvo ni el Desfile del Fuego ni la alegría de sus protagonistas cubanos y extranjeros.
Como un resumen adelantado, se puede asegurar que nuevamente el Festival del Caribe cumplió su objetivo esencial: unir y enaltecer las culturas de los pueblos de la región, y también venció su programa en los espacios artísticos y teóricos; sus espectaculares galas en el Teatro Heredia; los dos multitudinarios y coloridos desfiles; las actividades musicales y de danza en sitios abiertos y cerrados; el funcionamiento de las casas de Curazao, en el ICAP y de Haití, por primera vez, en el Museo de la Música; el Gran Gaga, festividad de origen haitiano-cubano, en el reparto Chicharrones; el homenaje a la rebeldía esclava en el Monumento al Cimarrón, en El Cobre; la Oda a Yemayá… todo desde el pasado 3 de julio, aunque hay que sumar dos fechas anteriores imposibles de soslayar en la Fiesta del Fuego: la conferencia de prensa, el 1 de julio, y la bienvenida a los participantes en la Casa del Caribe, el 2 de julio.
Finalmente, en el entorno de las 9 de la noche (21:00 horas) de este 9 de julio, y en medio de una ceremonia mágico religiosa y del clamor popular, el Diablo fue reducido a cenizas por las llamas del Festival del Caribe, Fiesta del Fuego.