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"Este premio es un reconocimiento al trabajo en equipo”

31 July 2026 Escrito por 
Foto: Dirección General de Salud Santiago de Cuba
El doctor Reinaldo Reyes Mediaceja, figura respetada de la salud pública en Santiago de Cuba, recibió recientemente el Premio Anual de la Salud del territorio por la obra de toda la vida. En un diálogo sin prisas, repasa una trayectoria que comenzó en las aulas de Medicina en 1971 y que hoy lo encuentra como profesor titular, consultante y presidente del capítulo provincial de Salud Pública.
“Ingresé a la Escuela de Medicina en el curso 71-72 y allí escalé distintas responsabilidades en la Unión de Jóvenes Comunistas”, rememora. Fue secretario general de la UJC en aquella institución, luego secretario del Buró Seccional, miembro del Buró Universitario –equivalente entonces a la región universitaria– y también integró el Comité Provincial de la UJC. “Todo eso me permitió graduarme en el año 77 con el tercer lugar de mi expediente”, dice sin énfasis, como quien solo enumera hechos.
 
Antes de recibir el título, en 1976, cumplió misión internacionalista en la República Popular de Angola. Allí se desempeñó como trabajador político en la base hospitalaria de Luanda, en el Hospital João III. “Compartí con varios compañeros y participé en un evento internacional sobre extensores de miembros inferiores en Ortopedia, un trabajo que dos años después trasladó a Cuba. Conservo la evidencia de aquella participación junto al doctor Monagas, jefe de la base hospitalaria”, relata. Su hoja de servicio fue evaluada como satisfactoria y, según sus palabras, regresó “con la misión cumplida”. Poco después fue delegado directo al séptimo Congreso de la UJC y también participó como vanguardia nacional en el evento nacional de la FEU de 1977.
 
La etapa laboral lo llevó por varios municipios de la provincia. En Palma Soriano se estrenó como subdirector de asistencia médica; luego dirigió el municipio de Segundo Frente, donde en 1982 se realizó el tercer encuentro de medicina rural. Más tarde inauguró como director el policlínico municipal, justo cuando empezaba a andar el subsistema del médico y la enfermera de la familia, en 1984. “Participamos con siete galenos en la zona de 12 Plantas, en el Antonio Maceo. Allí estuvo la doctora María Emilia Bolívar, una de las grandes médicas del territorio”, recuerda. A ese período corresponde el primer evento de médicos y enfermeras de la familia en la provincia, con presencia del viceministerio de Atención Médica y del decano de la Facultad No. 2.
 
San Luis fue su siguiente destino como director municipal. “Allí desarrollamos por primera vez la docencia en las montañas, en La Caoba, y en el llano, y me incorporé como profesor de Salud Pública”, explica. Aquella labor permitió que el departamento de Salud de la Facultad 2 se convirtiera en colectivo moral. También fue miembro del Comité Municipal del Partido en ese territorio, hasta que lo trasladaron a la dirección provincial de Salud para atender el departamento provincial del Programa de Atención Materno-Infantil. Después asumió el frente de Farmacia de toda la provincia y luego trabajó en el distrito 2 “26 de Julio”, primero en la dirección digital y más tarde en Fisioterapia. En 2004 encontró estabilidad en el policlínico docente Camilo Torres, donde fue vicedirector y luego jefe de departamento tras una reestructuración organizativa.
 
Obtuvo la condición de Vanguardia Nacional en 1996 y en 2002. “Me siento congratulado de que mi trayectoria haya sido vista de esa manera”, apunta, y añade que fue delegado al congreso de los trabajadores de la Salud celebrado en Santiago de Cuba.
 
En el Camilo Torres, cuenta, comenzó con fuerza la docencia extramural en la comunidad. Se graduaron allí los primeros médicos generales integrales del policlínico y luego otras tecnologías como Psicología. Durante el periodo de remodelación del centro, impulsó el movimiento de Batalla de Ideas, muy influenciado por el profesor de Pediatría Enrique González Corona. “Una vez terminada la remodelación, en la segunda planta hicimos la primera edición del congreso de Batalla de Ideas, con un papel importante de la brigada técnica juvenil y del foro de ciencia y técnica. Eso se ha cultivado hasta hoy”, remarca.
 
En 2014 asumió la presidencia del capítulo provincial de Salud Pública. Desde esa responsabilidad ha contribuido a la transformación de colegas, cambios de categoría docente e investigativa. En 2012 había alcanzado el grado de Doctor en Ciencias en el área de Pedagogía, en el propio policlínico, y ha mantenido la línea de investigación sobre el adulto mayor a lo largo de su vida. “No he dejado de trabajar el sistema del médico y la enfermera de la familia, la ética, la medicina general integral, las maestrías…”, enumera. Es miembro y presidente del comité académico de Administración de Salud, presidió tribunales de segundo grado en Organización y Administración de Salud e integra el tribunal de categorización de auxiliares y titulares. Ostenta las categorías de Profesor Titular y Consultante, además de especialista de primer y segundo grado en Organización y Administración de Salud.
 
El Premio Anual de la Salud del territorio, en su edición 49, le fue otorgado por el conjunto de esa obra. “He recibido reconocimientos del director provincial, del anterior, del ministro de Salud Pública y del secretario general del sindicato. También tengo la distinción Fidel Ilizástegui, sobre todo por la docencia y la investigación”, comenta. Fue, además, miembro fundador del subsistema del médico y la enfermera de la familia en el territorio.
 
Al tocar el plano personal, el doctor Reyes Mediaceja sube el tono de gratitud: “Sin el apoyo de mi esposa no hubiese alcanzado nada. Ha sido mi motor impulsor y mi principal crítica; cuando algo no ha salido bien, ella me señala cómo hacerlo mejor”. Su esposa, Romelia Reyes, cumple actualmente misión en México. Tiene dos hijas y una hermana a la que se siente muy unido. Entre los más jóvenes de la familia, un sobrino psicólogo, un ingeniero informático y una recién graduada de Medicina. “Todo eso me nutre, pero también sería injusto no señalar el aporte de mis compañeros de fila, con sus señalamientos oportunos, y de mis directivos, que han sido correctores para mejorar el trabajo.
Esta obra es plural, no singular”, insiste.
 
Militante del Partido y de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, asegura que lo suyo no es solo gusto por trabajar, sino por formar equipos. “Recibir oportunamente los señalamientos es lo que permite mejorar lo que hacemos hoy”, concluye. El reconocimiento le llega, dice, como un estímulo colectivo a una vida compartida en los pasillos, las aulas y los consultorios de la salud santiaguera.
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Daniela Verdecia Castillo

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