Su surgimiento marca el inicio de una leyenda sonora que trasciende las fronteras de la isla y llega al corazón de América Latina. ¿Conoce su historia? Lorenzo Hierrezuelo, "Compay Primo", enfrentado a la ausencia de María Teresa Vera, busca la colaboración de Francisco Repilado, "Compay Segundo". Esta unión da origen a un sonido único e inconfundible.
La formación original del Dúo Los Compadres combina la voz aguda y lírica de Compay Primo con la grave y cálida de Compay Segundo. Este contraste vocal, la base rítmica y la incorporación de elementos característicos del son guajiro oriental, constituyen el sello distintivo del dúo.
Sin dudas, las interpretacipnes de Los Compadres, salpicadas de refranes, humor y alusiones alegres, conectan de inmediato con el público, tanto en las ciudades como en el campo. La radio amplifica su alcance y convierte las emisiones cotidianas de estos artistas en un fenómeno de masas que se extiende por toda Cuba y traspasa las fronteras hasta la República Dominicana.
No obstante, resalto que la popularidad de Los Compadres no se limita a la interpretación de temas tradicionales. El dúo ofrece una plataforma fundamental para que Compay Segundo de a conocer sus propias composiciones, piezas que trascienden y son clásicos de la música cubana.
Desde la melancolía de "Huellas del pasado" hasta la ternura de "Macusa", inspirada en un amor juvenil, y la ironía pícara de "Vicenta", sus canciones se integran al repertorio del dúo, enriquecido por la singular fusión vocal y la interpretación impecable del estilo guajiro.
En 1955, una nueva etapa se abre para Los Compadres. La salida de Compay Segundo del dúo, da paso a la entrada de Reynaldo Hierrezuelo, "Rey Caney", hermano de Lorenzo. Esta nueva formación, con la sangre musical de los hermanos Herrezuelo, mantiene la esencia sonora del dúo y amplia su horizonte geográfico.
Los escenarios de Europa y Japón se suman a los ya conquistados de Cuba, República Dominicana, Puerto Rico, Panamá, Venezuela y Perú, consolidando su éxito en el continente americano. A lo largo de las décadas de 1950, 1960 y 1970, la presencia de Los Compadres es constante en los escenarios internacionales. Su música cautiva al público con su ritmo contagioso y la lírica llena de sentimiento y humor.
Con Francisco o Reynaldo, Los Compadres llevan la cubanía, el son puro salido de La Gran Piedra y Siboney, al mundo. No pegan un número, sino un estilo; y son inconfundibles, capaces de eclipsar a cualquier famoso. En su calidad de compositor, Reynaldo Hierrezuelo inmortaliza números como “No quiero llanto” y “Guarapo, pimienta y sal”.
El dúo hace coros y estribillos adaptados al idioma de otros países: Baja y tapa la olla, No puedo más y Estoy en el hoyo, son algunos de sus temas más reconocidos.
Aùn hoy, podemos asegurar que el impacto de Los Compadres en la música cubana es innegable. Su influencia se percibe en generaciones posteriores de artistas, que toman su legado como punto de partida para desarrollar su propia música.
La naturalidad de su estilo, la combinación de humor y música, la frescura de sus letras, se convierten en elementos clave de la identidad musical cubana. Su obra se mantiene viva en las nuevas generaciones que descubren la fuerza y la originalidad de su música.
La cultura santiaguera es motivo de orgullo para nuestro pueblo. A lo largo del tiempo, músicos, pintores, escultores, bailarines, arquitectos, y otros artistas, ponen en alto el nombre de Santiago de Cuba.