Cuentan que con solo 19 años se "empinó", fue a la manigua -como único destino posible para el tercero de los Maceo-Grajales- y supo ganarse ascensos desde su condición de soldado hasta el grado de Mayor General.
Como robusto y delgado, de mirada brava y ceño severo, lo describieron quienes bajo su mando, se dieron a la tarea de independizar a la Isla; con aplomo, sonrisa dulce y muy preocupado hasta por el último de sus soldados.
Apodado como el León de Oriente, José Maceo Grajales participó en las tres guerras por la independencia de Cuba. Su valentía, impaciencia y astucia lo convirtieron en uno de los patriotas más reacios de las filas insurrectas.
Recoge la historia que siempre iba al frente de su tropa, revólver en mano, demostrando su grandeza, audacia y valor. Sufrió prisión, destierros, e intrigas que le formaron un carácter crudo e inclemente en sus cerca de 400 combates.
En Mangos de Baraguá, en aquella gesta que levantara del fango al estandarte tricolor, estuvo al lado de su hermano Antonio, para dejar claro que la lucha continuaría. Y así lo demostró cuando cayera años después, a 18 kilómetros de Santiago de Cuba, al ser mortalmente herido por la bala enemiga.
Tras la caída de José Maceo, el Generalísimo Máximo Gómez, escribió: "hay que descubrirse al pasar por delante de la tumba de ese patriota intrépido, el héroe de cien batallas, y el querido amigo que debió serlo de todos los que amamos la independencia de Cuba".