Print this page

El imperio estadounidense y su afán por adueñarse de Cuba

20 April 2026 Escrito por  Luis Ernesto Busto Sosa (estudiante de Periodismo)
Tomada de Internet

La historia oficial de los Estados Unidos relata la intervención en la guerra hispano-cubana de 1898 como un gesto altruista de liberación. Sin embargo, un análisis de la política desplegada por Washington revela una estrategia meticulosa para arrebatar a Cuba el fruto de su independencia, sustituyendo el dominio colonial impuesto desde España por uno más sofisticado.

La administración estadounidense del momento entendió que la prolongación de la guerra entre el león ibérico y los independentistas cubanos ofrecían el momento justo, para concretar el ambicioso plan de la fruta madura, y que con un discurso humanitario en defensa de detener el sufrimiento en la isla, lograrían concretar su nueva dominación de Cuba, que garantizaría a magnates azucareros estadounidenses un mercado cautivo.

La explosión del acorazado Maine en la bahía de La Habana, en febrero de 1898, fue la cortina de humo. La prensa amarillista de Pulitzer construyó una narrativa de agresión sin pruebas concluyentes que recayó en España, pero el gobierno norteamericano necesitaba un culpable. Así, el 25 de abril, el Congreso declaraba la guerra a España, pero con una trampa legal: la Enmienda Teller, que prometía no anexar Cuba, gesto, que aplaudido por ingenuos, fue una verdadera sutileza diplomática.

Sobre el terreno, la actuación estadounidense fue reveladora. Mientras las tropas mambisas, tras años de guerra, habían derrotado al ejército español en casi todo el oriente cubano, el desembarco yanqui en Santiago de Cuba se produjo cuando la victoria cubana era inminente, pero Washington impidió sistemáticamente que las fuerzas del General Calixto García entraran en la ciudad tras la rendición española, humillando a los independentistas y apropiándose del botín de guerra.

Pero la jugada maestra de la política imperialista fue la Enmienda Platt. Incorporada a la constitución cubana de 1901 bajo amenaza de ocupación militar perpetua, esta legislación concedía a Estados Unidos el derecho a intervenir en los asuntos internos de Cuba, el control de la bahía de Guantánamo —aún vigente como base ilegal— y la limitación de la soberanía cubana para firmar tratados o contraer deuda. Cuba dejaba de ser colonia española para convertirse en un protectorado yanqui.

Esta intervención de 1898 no fue una guerra entre dos naciones por la independencia de una tercera, sino el relevo del decadente feudo español por el naciente imperio norteamericano. La política de Washington hacia Cuba fue, desde entonces, la del cuño y la bota: libertad para los capitales, sumisión para el pueblo. Más de un siglo después, aquella política injerencista de intereses geopolíticos y económicos, continúa siendo la raíz de las agresiones que aún sufre nuestra nación.

  • Compartir:
We use cookies to improve our website. Cookies used for the essential operation of this site have already been set. For more information visit our Cookie policy. I accept cookies from this site. Agree