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Andy, un joven con talento

29 March 2026 Escrito por  David Alejandro Medina Cabrales
Del autor

Hay quienes nacen con un destino marcado por las circunstancias, y quienes, contra todo pronóstico, deciden escribir su propio camino. Andy Williams Martínez Pavó pertenece a este segundo grupo.

Él, con 28 años, es director de Redes y Distribución de la Empresa Eléctrica en Santiago de Cuba, y su historia es la de un muchacho de Songo-La Maya que convirtió la adversidad en motor.
“Siempre me ha gustado la electricidad”, confiesa.

“Cuando comencé los estudios me terminé enamorando totalmente de esta profesión”. Ese enamoramiento, sin embargo, no fue un camino de rosas.

La Universidad de Oriente impuso pruebas duras, y él las superó con la tenacidad de quien sabe que la meta vale cada gota de sudor. “Pero gracias a la dedicación de los profesores, mis padres, mis hermanos que siempre estuvieron presente, salió todo bien, siempre con buenas calificaciones”.

Nadie en su familia imaginó entonces que aquel muchacho aplicado terminaría liderando, apenas tres años después de graduado, las redes y la distribución eléctrica en la provincia. Al terminar sus estudios comenzó como técnico en adiestramiento en la UEB de Songo-La Maya. “A los seis meses ocupé la plaza de Jefe de Operaciones en el municipio, luego de cumplir un año y medio en la plaza, ocupé el cargo de Director de Redes y Distribución, en la cual me desempeño hasta ahora”.

Tres años de graduado, tres años dirigiendo. Los tiempos que corren son, precisamente, de esos que ponen a prueba a toda una generación y Andy asume su rol con la seriedad de quien sabe que cada decisión suya impacta directamente en la vida de miles de personas.

“La edad realmente no es un obstáculo para mí. Trabajar y dedicar mi tiempo para resolver los problemas de la provincia y a nuestro país es un honor”. Y al decir “resolver los problemas”, no habla en abstracto. Habla de gestionar redes envejecidas con recursos limitados, de coordinar cuadrillas que trabajan contrarreloj para restablecer el servicio cuando una avería se suma a la compleja ecuación de los apagones, de buscar soluciones creativas cuando los insumos escasean y la demanda no espera.

Pero si hay algo que distingue a este joven ingeniero es que, a pesar del peso de su responsabilidad, no ha perdido la sencillez. Cuando no está recorriendo subestaciones o supervisando el tendido eléctrico en los municipios más intrincados de la provincia, Andy se transforma en un muchacho más, de esos que se emocionan con un buen partido de fútbol y que consideran el tiempo en familia como algo sagrado.

Hay, sin embargo, un momento en su vida que lo marcó de manera indeleble. “Fue un honor haber sido seleccionado entre los pocos jóvenes que estuvimos presente en Birán junto a Raúl y los máximos dirigentes del país”, rememora, y su voz se llena de una emoción contenida pero evidente: “una experiencia muy bonita realmente”

Actualmente reside en Ciudamar, aunque su corazón sigue anclado en Songo-La Maya, ese pueblo que lo vio nacer y al que regresa siempre que puede. Él sabe que tiene una tarea inmensa entre manos: contribuir a que, pese al cerco energético, la falta de combustible, a las horas interminables de oscuridad que hoy enfrentan los cubanos, la red eléctrica se mantenga en pie y el servicio pueda restablecerse cada vez que se interrumpe.

“Siempre he pensado que uno tiene que poner empeño en lo que hace”, y en sus palabras está el compromiso de una generación que ha aprendido a construir en medio de las dificultades. Es la historia de quien cada mañana se levanta sabiendo que su trabajo no consiste solo en conmutar circuitos o supervisar líneas: consiste en devolverle a la gente la luz que el bloqueo le arrebata, un kilowatt a la vez.

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