Las calles cercanas a la céntrica Plaza de Marte se pintaron de colores y alegría para acoger a los pequeños, quienes, ataviados con los uniformes y distintivos de las más diversas profesiones y oficios, rindieron homenaje al trabajo y al pueblo cubano.
Desde orgullosos "oficiales del Ministerio del Interior" hasta dedicados "médicos, enfermeras, gastronómicos y campesinos", la representación de los futuros constructores del socialismo fue un reflejo palpable del tejido social y productivo de la nación, proyectando la semilla del porvenir.
Isabel María Ferrera Téllez
CMKC Radio Revolución