“La experiencia de nuestro país en recibir ayuda internacional, incluyendo de EE.UU, es amplia y constructiva. Cualquier donante puede dar fe de esa realidad”, aseguró el mandatario cubano.
A través de un mensaje publicado en la red social X, Díaz-Canel afirmó que si verdaderamente hay disposición del gobierno estadounidense a brindar ayuda en los montos que anuncia y en plena conformidad con las prácticas universalmente reconocidas para la ayuda humanitaria, no encontrará obstáculos ni ingratitud de parte de Cuba, por muy inconsecuente y paradójico que resulte el ofrecimiento a un pueblo que, de modo sistemático y despiadado, el propio gobierno estadounidense castiga colectivamente.
“Las prioridades son más que evidentes: combustibles, alimentos y medicinas”, escribió el presidente en medio de la grave crisis energética y económica que sufre el pueblo cubano, provocada por el cerco enérgetico y la escalada de medidas coercitivas del Gobierno de EE.UU. contra la isla.
Por cierto, podría aliviarse el daño de un modo más fácil y expedito con el levantamiento o alivio del bloqueo — precisó Díaz-Canel—, pues se conoce que la situación humanitaria es fríamente calculada e inducida.
“Nuestra experiencia de trabajo con la Iglesia Católica es rica y productiva”, concluyó.