Sin embargo, ante esto, la inventiva del cubano una vez más supera los obstáculos, pues desde las delegaciones de la Agricultura, las Cooperativas de Producción Agropecuaria y con el esfuerzo del campesinado se busca lograr la Soberanía Alimentaria. El municipio de Palma Soriano es un ejemplo en estas labores, porque pese a las limitantes se crean estrategias y se produce alimentos para el pueblo.
Así lo confirma Orlando Linares Morell, quien funge como Presidente del Grupo Agrícola del Ministerio de la Agricultura: “Producir alimentos es responsabilidad compartida: del campesino, los consejos populares, las cooperativas y, sobre todo, del municipio. La intención de nuestro grupo empresarial es producir, ejemplo de esto son los intercambios con los productores que integran el plan arrocero, los que este año preparan la siembra de doscientas mil hectáreas. Una cifra que demuestra el fuerte compromiso que tenemos con la soberanía alimentaria en el municipio”.
“Yo estoy en la Agricultura desde los 9 años, heredé esta finca de 8 hectáreas de tierra y desde entonces me dedico a los cultivos varios y al ganado vacuno. Principalmente las producciones van destinadas a los compromisos que tengo con la Cooperativa, las restantes para mi sustento y la venta a la comunidad.
He donado a la Casa Materna, a los Centros Internos, y a personas en situaciones difíciles, productos como la leche, boniato, yuca, calabaza, fongo, entre otros.
Más que un trabajo, yo veo la Agricultura como mi deber con mi zona de demarcación y con la Soberanía Alimentaria, porque es cierto: yo vivo de lo que siembro, pero también se benefician mis vecinos y todos los que reciben mis producciones”, expresó Rey Oscar Pérez Garlobo, productor de la Finca La Esperanza, asociada a la Cooperativa de Créditos y Servicios Jesús Menéndez, en el Consejo Popular de Candonga.
En la ladera norte de la Sierra Maestra, en Pilón del Cauto, localidad perteneciente al municipio de Palma Soriano, radica Juan Bicet Donatien, otro hábil productor, que explica: “El que no produce es porque no quiere; en Cuba lo que más hay es tierra y buena, solo se necesita deseo y amor por el surco. La situación con el agua nos afecta mucho, pero eso se combate con inteligencia: solo es tener el surco preparado y, cuando llueva, lo que toca es sembrar alimentos que no necesiten mucha agua, como la yuca y el fongo”.
La Agroecología es también otra forma de aportar a esa añorada soberanía alimentaria, y en tierras del Cauto constituye una de las principales formas de cultivo. Así lo refiere Yuri Téllez Cruzata, Presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños en el municipio: “El movimiento ecológico de campesinos fue una idea que ha dejado excelentes resultados, porque en un contexto económico tan complejo como el nuestro, la agroecología permite rapidez en el proceso de crecimiento de los cultivos, pero también el consumidor sabe que ingiere productos sanos y frescos. Esto ha permitido aumentar los ritmos productivos y reducir gastos en fertilizantes y productos químicos, pues en un proceso agroecológico todo parte de la materia orgánica, que garantiza al pueblo una mejor calidad de vida”.
El movimiento del programa de la Agricultura Urbana en el municipio palmero es visible, ciudadanos comprometidos con su tiempo aprovechan todos los espacios para la siembra de productos. Es el caso de Ramón Domingo Torres Bacallao, que a pesar de residir en el centro de la ciudad posee en su azotea un paraíso de verduras y frutales. “Desde siempre me ha gustado sembrar; por eso, al jubilarme, me inserté en un curso de permacultura y otro de agroecología. Al terminar, preparé mi azotea y empecé con el cultivo de plantas medicinales, luego frutales, y hoy atesoro limones, plátanos, ajíes, tomates, entre otros productos, que en el mercado tienen un elevado precio, y a mí solo me cuestan dedicación y constante regadío”, dijo Torres Bacallao.
En Palma Soriano, la producción de alimentos se asume como una tarea sistemática, porque a pesar de las limitaciones objetivas emerge el ejemplo de fincas como La Esperanza o de cultivos en azoteas urbanas, que son muestra de la voluntad que existe. El municipio aporta así a la meta de la Soberanía Alimentaria desde la diversidad de formas productivas: la agricultura convencional, la agroecología y el aprovechamiento de pequeños espacios. Debe ser tarea de todos extender estos ejemplos para convidar a cada ciudadano a producir más.