Y las incidencias llegan de varias partes del territorio, por ejemplo, Migdalia
Mendoza, quien vive en el poblado de El Caney, se le dificulta su trabajo porque lo hace a distancia y con el Nauta Hogar envía los informes laborales y su teléfono fijo de un momento a otro dejó de funcionar. Como ella hay miles de santiagueros.
Ricardo Serrano Díaz, director territorial de la Empresa de Telecomunicaciones de
Cuba (Etecsa), manifestó a Sierra Maestra que antes del paso del huracán
Melissa había una situación muy favorable, prácticamente se atendía al día las interrupciones o las quejas que planteaba la población.
“El día del azote, por ejemplo, llegamos a 250 interrupciones, cuando este pasó contabilizamos 54 mil afectaciones en la provincia, de 98 mil clientes de telefonía fija que hay. Contamos con personal de todo el país pero no estaban los recursos para solucionar la mayor cantidad de estas, es así que levantamos lo que se encontraba en el piso como bajantes, cables y un mes después llegamos al 94 % de las soluciones.
“Pero en la medida que pasó el tiempo se fueron degradando las infraestructuras; eso, aparejado a la falta de recursos, ha conllevado a que hoy tengamos alrededor de 9 mil interrupciones, lo que hace que la matriz de opinión sea desfavorable en cuanto al servicio”, detalló el directivo.
¿Soluciones?
De acuerdo con Serrano Díaz, han tenido que usar alternativas en medio de un contexto marcado por las carencias.
“Hemos buscado fórmulas de trabajo, por ejemplo, una red que no se va a recuperar y que tiene más del 80% deteriorada le ofertamos a esos clientes -de manera provisional, hasta que tengamos capacidad de respuesta- la llamada Telefonía Fija Alternativa (TFA), popularmente conocida como la de 400 minutos. Y en ocasiones recogemos los cables donde brindamos ese tipo de servicio para solucionar otros lugares. Hoy damos 120 soluciones diarias como promedio, en medio de un contexto complejo, en el que además necesitamos energía eléctrica para reparar. Y las mayores incidencias de la red fija se concentran en la cabecera provincial, San Luis, Contramaestre, Palma Soriano y en Songo-La Maya.
“En cuanto a los que tienen contratado el servicio de Nauta Hogar somos la segunda provincia con más servicio de este tipo en el país, que además corre por la red fija.
Priorizamos las soluciones de quien tiene este servicio aunque no siempre es posible; y el otro impacto es que los clientes quieren seguir contratándolo pero no tenemos esa posibilidad en este momento.
“La red móvil, que significa el 85 % de esta provincia, funciona con energía y no siempre tenemos combustible para suplir esta carencia. En las provincias hay 200 sitios móviles (torres transmisoras) que en este momento están apagadas por falta de energía o combustible para respaldar los grupos electrógenos. En tiempo real de 140 a 150 se están apagando a diario por falta de energía, y hay días incluso con más”, reconoció el director de Etecsa en la provincia.
Cambio de matriz energética: inversiones inmediatas
En muchas zonas estar sin corriente implica también estar incomunicados: sin cobertura móvil o fija ni conectividad, lo que genera malestar. Para revertir la situación existe un proyecto de cambio de la matriz energética para el 2030 y ya hay 17 sitios móviles con paneles solares.
En ese sentido, aclaró Serrano Díaz, “el ritmo de instalación de paneles solares es bajo pero hay que tener la capacidad financiera, los proveedores, ejecutores que no siempre se tienen. Tenemos proyectos con empresas estatales, con formas de gestión no estatal, con brigadas propias.
“En el municipio de Mella, por ejemplo, que es un sitio importante para nosotros, el reparto de energía en el día es con paneles solares que generan 30 kilowatt/hora.
También está el centro urbano José Martí, que está respaldado en el día con este tipo de energía aunque la demanda es mayor, y en estos momentos se ejecuta un proyecto en Tercer Frente igualmente para el cambio de matriz en la central telefónica y torre de este municipio.
“Las prioridades son las cabeceras municipales y los consejos populares grandes. Al cierre del año esperamos tener 35 sitios protegidos y están en proceso en estos momentos las centrales de Contramaestre, Terrazas de Vista Alegre, la de Petrocasas y El Cristo”, enfatizó.
Cuando cuidar es más que un deber
En lo que va de año han existido 40 hechos extraordinarios que pueden ser considerados como robo y sabotaje, y lo peor, es que la mayoría tipifica como este último, que además de dañarla infraestructura telefónica afecta las comunicaciones de la población.
Serrano Díaz acotó que la peor situación la tenemos en el centro urbano José Martí (el 64 % de los casos). Hemos tenido robos de paneles solares, de acometidas, de las torres de la red móvil, de los breaker, de tecnología de las radiobases, por suerte trabajamos en conjunto con el Minint y los factores de la comunidad y se han detenido
a los autores. Un logro en este sentido es la recuperación de algunas partes de los paneles solares que se robaron en el centro urbano José Martí.
“Los trabajadores de nuestro sector están haciendo recorridos nocturnos y sorpresivos de conjunto con el Ministerio del Interior, pero hacemos un llamado a la comunidad a que debe contribuir más a la vigilancia.
“Por ejemplo, en los Altos del 30 de Noviembre destruyeron la torre de la red móvil con más de cinco hechos delictivos y no tenemos los recursos para reponerlos.
Hay que pensar entonces que estos sucesos afectan sobre todo a la población.
Igualmente en Avenida Los Pinos, en la radiobase que está en la Empresa de Ómnibus Nacionales, le robaron los breakers, la tecnología, los cables.
Hicieron lo mismo con la que está cerca de Asbesto Cemento, en la Carretera de Mar
Verde; en micro 2, en el Abel Santamaría, se robaron el aceite en el banco de transformadores, que está puntualmente está muy cercano a viviendas y nadie vio nada”, añadió el directivo.
En la provincia hay más de 300 sitios tecnológicos y el país hace esfuerzos millonarios por adquirirlos, por eso debemos cuidarlos. Una radiobase cuesta alrededor de un millón de pesos en moneda nacional y 300 mil dólares. A tenor de lo anterior, “hemos hecho actas de cooperación entre los factores comunitarios, existen colaboradores pero hace falta la acción conjunta de todos”, especificó el funcionario.
En medio de un cerco energético cada vez más cruel, las telecomunicaciones transitan por una de sus etapas más difíciles, y eso dificulta el servicio a miles de clientes. Invertir en el cambio de matriz energética es hoy una de las prioridades de la división territorial de Etecsa que trabaja continuamente para su instalación en cada territorio.
Sin embargo, el esfuerzo de sus trabajadores y del país al invertir cuantiosas sumas para este fin, debe ir aparejado del cuidado comunitario.
Preservar estos bienes implica bienestar