Ante su fotografía y las ofrendas florales colocadas en su honor han desfilado el alto mando militar, integrantes de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana y el resto del pueblo santiaguero, en una jornada que acoge a ciudadanos de distintos sectores de la sociedad que acuden para reconocer su larga trayectoria al servicio de la Revolución y la defensa de la Patria.
La elección del Cuartel Moncada como sede del homenaje no es casual: durante el asalto al cuartel en 1953, el entonces joven artemiseño Ramiro Valdés entró por la posta 3, quitó la cadena y, dijo la célebre frase "abran paso que llego el general", redujo a los guardias del dormitorio, destacándose por su valentía y firmeza durante el combate, así como por su entereza en los momentos posteriores a la captura, el juicio y el encarcelamiento en el Presidio Modelo de Isla de Pinos, hasta la amnistía de 1955.
Ofrendas florales del General de Ejército Raúl Castro Ruz, líder al frente de la Revolución Cubana; de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y presidente de la República; de la Asociación de Combatientes y, en nombre del pueblo de Cuba, fueron depositadas en el emblemático inmueble.
Fueron muchos los que pasaron ante su imagen, como el Primer Teniente José Manuel Rodríguez Río, quién recordó cuando en julio del año pasado, durante un acto de reafirmación patriótica, iba al frente de un grupo de soldados portando una foto de el Che. El Comandante se le acercó y le pidió el cuadro, pues él había sido subordinado de Ernesto Guevara. Durante la conversación el Primer Teniente le pidió un recuerdo y Ramiro le dio su charretera, la cual el joven atesora en su casa hasta el día de hoy.
Durante los últimos años, el Comandante de la Revolución se desempeñó como Viceprimer Ministro, responsabilidad que lo trato trajo a la provincia de Santiago de Cuba en múltiples visitas con el objetivo de evaluar programas económicos y sociales, en especial los vinculados al sostenimiento y recuperación del sector electroenergético y otras áreas de alto impacto para el territorio. Asimismo, junto a la dirección política y gubernamental de la provincia, participó en la conducción de las acciones para el enfrentamiento a la Covid-19, en un periodo de complejas condiciones sanitarias y económicas.
Su fallecimiento, el pasado domingo 21 de junio de 2026, tras una extensa trayectoria de servicios a la nación que incluyó su condición de asaltante al Cuartel Moncada, expedicionario del yate Granma, combatiente del Ejército Rebelde en la Sierra Maestra, segundo jefe de la columna invasora No. 8 Ciro Redondo y participante en la batalla de Santa Clara junto al Che Guevara.
Al decir de José Rodríguez Vera, combatiente de la lucha clandestina y del Ejército Rebelde, "Ramiro nunca fue el primero para el beneficio pero siempre para el sacrificio; hablar con él 10 minutos era como pasar una escuela de 10 años. Ramiro era humildad, simpatía, compañerismo, lealtad a la Revolución..."
Con lágrimas en los ojos afirma que les enseño a darlo todo sin recibir nada a cambio. "Tuve el orgullo de haber sido subordinado suyo en varias ocasiones y si algo he aprendido se lo debo a él. Es muy difícil hablar de un jefe cuando ha calado el corazón de verdad y todo lo que se diga sobre él es poco. En el ataque del cuartel Moncada quitó la división entre Artemisa y Santiago; durante la rehabilitación del acueducto de Santiago de Cuba, donde estuvimos hasta la una, dos y tres de la mañana, cuando preguntaba siempre él estaba ahí, por eso negar una tarea encomendada por él era un crimen, porque con su ejemplo se había ganado tanto orgullo, tanto sacrificio y tanto amor que nunca nos olvidaremos de él y siempre trataremos de hacer cosas que se parezcan a las que él hizo".
El tributo de los santiagueros es un prueba del reconocimiento del pueblo a su figura y una forma de reafirmar la fuerza de los lazos entre las generaciones actuales con los protagonistas de nuestra historia, cuyo legado de sacrificio y entrega vive en la memoria de la nación.