Por razones que todos conocemos este ha sido un período vacacional muy diferente: la transportación estatal hacia las playas fue casi nula por las limitaciones con el combustible, las instalaciones de campismo continuaron prestando servicios gracias al esfuerzo de muchos, pero sin garantizar algo tan elemental como el transporte, por solo mencionar las opciones más recurrentes para las familias.
El INDER y Cultura se proyectaron hacia las comunidades con acciones perfectibles, pero válidas en tiempos donde la creatividad tiene que multiplicarse porque la recreación estimula la espiritualidad de las personas, y es una de las mejores medicinas en tiempos de crisis. Ya eso quedó demostrado tras el paso de fenómenos meteorológicos por diferentes zonas del país.
He visto con satisfacción en mi barrio a los niños jugando futbol, bolas, trompo, montando carriolas, bicicletas…, juegos de hace años que ya con las nuevas tecnologías habían quedado en el olvido.
Muchas han sido las personas –lideradas por el Gobierno y el Partido- que han trabajado con desvelo para garantizar, con el mínimo de recursos, opciones y entretenimiento, aunque no sean de la forma y con la variedad a la que estamos acostumbrados.
Se han realizado ferias con ofertas variadas, fundamentalmente productos agropecuarios, con la participación y apoyo de campesinos de los municipios y provincias vecinas, de los nuevos actores económicos, todos motivados por el mejoramiento de las condiciones de alimentación de las familias.
Ha sido una etapa muy difícil, sin dudas, con los niños en casa, con prolongados apagones, con precios fuera de control que impiden a muchas familias garantizar las demandadas meriendas en diferentes horarios del día, pero como todo, ya termina.
Ahora, con el inicio de septiembre, llega otra no menos difícil, que demanda de todos comprensión y esfuerzo, pues se trata de mantener la enseñanza de niños y jóvenes en condiciones excepcionales.
Son momentos difíciles, pero que deben pasar y quedarán en el recuerdo como otros tantos ya vividos. Nos toca seguir apostando por el futuro, por el mejoramiento humano y de nuestra sociedad. Para eso hay que seguir cambiando todo lo que deba ser cambiado, pero no con varitas mágicas, sino con trabajo y producciones locales que aporten a la sostenibilidad alimentaria. A ese llamado estamos convocados todos los agradecidos.