Este 14 de febrero, celebraron el amor en todas sus formas: no solo el que los une como pareja, también su devoción a la vocación. Con sus batas blancas, sonrisas y miradas cómplices compartieron con Sierra Maestra su historia.
“Nos conocimos durante una guardia nocturna cuando éramos residentes, coincidimos en un caso que requería la colaboración de ambas especialidades. Era mi primera noche y mi primer caso, estaba nervioso, pero ahí estaba ella”, recordó el doctor Escalona con una sonrisa. Lo que comenzó como complicidad profesional se transformó, con el tiempo, en amor.
“Nuestras especialidades se complementan tanto como lo hacemos nosotros” señaló la doctora Mojena. “Hacemos buena simbiosis”.
Para esta pareja, la Medicina es más que una profesión: es un lenguaje compartido. “Cuando pasas horas analizando muestras o revisando casos, necesitas a alguien que entienda esa dedicación”, reflexionó él. “Trabajar en salud exige mucho y quién mejor que otro médico que te comprenda”.
Para Andy, lo más gratificante de la medicina legal es su impacto social: “Aunque no curamos pacientes directamente, nuestro trabajo ayuda a construir una sociedad más justa. Cada expediente médico-legal cierra un ciclo de verdad y reparación”.
Elianis, por otra parte, encuentra su mayor satisfacción al entregar un diagnóstico: “No hay nada más importante que decirle al paciente: ‘Esto es lo que tienes y así lo vamos a tratar’. Ese momento, aunque a veces sea difícil, da sentido a todo nuestro esfuerzo”.
Su cotidianidad está marcada por ese intercambio constante entre lo profesional y lo personal. Las conversaciones sobre avances médicos se mezclan con planes futuros, los protocolos de trabajo con sueños en común. “Lo más bonito”, confiesa la patóloga, “es crecer juntos, tanto en lo humano como en lo profesional. Aprendemos el uno del otro desde el amor”.