No crea que este fenómeno se da poco, por el contrario, abundan casos en que la práctica cotidiana nos enseña que esta manera de ser o de actuar se considera normal para algunas personas.
En tiempos complicados, difíciles o de peligro, hay quienes suelen sacar de adentro sus peores defectos, olvidando las virtudes que mostraba en público en los momentos de bonanza.
Es ahí cuando brotan el egoísmo, las indisciplinas sociales, las malas costumbres y la falta de humanidad que a veces observamos en nuestro entorno y un poco más alla.
Una persona puede presumir de moral, cuando en realidad actúa de manera contraria a los valores que proclama, influyendo en otras con su desesperanza, pesimismo y falto de confianza en los propósitos o aspiraciones de la sociedad donde vive.
Esto se da en reuniones de las organizaciones en los centros de trabajo o grupos de amigos, donde dice estar de acuerdo con lo que se plantea, para después desmentirse en pasillos y calles. Para aliento nuestro, hay muchísimos que actúan de modo diferente, constituyendo un modelo que ha de seguirse.
No tengo que acudir al ejemplo de integridad de nuestros héroes y mártires, como los 32 militares cubanos que recientemente cayeron en combate defendiendo la tierra bolivariana. Cualquier cubano, por huilde que sea, puede darnos muestras de moral, patriotismo y solidaridad internacional.
Asimismo, aunque hemos tenido directivos de altos cargos y cuadros que no han cumplido con sus obligaciones, incluso siendo cabeza de actividades delictivas y de corrupción, por lo cual han debido responder, muchos otros han llegado al fin de sus días con el pie en el estribo y hoy se recuerdan con respeto y cariño.
Hay que estar alertas y preparados. Repetir lo que se escucha, quizás con mala intención o intento de propagación, no contribuye a fortalecer la unidad a que nos llama la dirección del país, en estos momentos de tensiones y hasta de peligro, pues ciertamente en un enfrentamiento con el enemigo, las bombas no tienen nombre ni filiación política.
No es una situación para actuar con doble moral, sino doble patriotismo, para defender lo que tanto le ha costado a nuestro pueblo, incluyendo la vida de muchos compatriotas, en defensa de los principios, valores y la obra imitable de este firme, sacrificado y luchador país.
La doble moral o rasero, no cabe entre nosotros.