Opinión
Hay cambios que se sienten antes de que puedan medirse. Uno de estos tiene que ver con la manera en que los cubanos nos relacionamos diariamente: cómo saludamos, cómo hablamos, cómo tratamos a una persona mayor, cómo se comportan nuestros niños y jóvenes y cuánto respeto mostramos por quienes comparten con nosotros un espacio público.
Por estos días de colas, largas esperas, cacería de conexión a internet o cobertura móvil en cualquier esquina he mirado un poco más a la gente que me rodea. Esas que a veces son parte del mismo paisaje pero que no siempre nos detenemos a mirarlas, por estar inmersos en esas batallas cotidianas que nos consumen el tiempo y los pensamientos.
“Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo. Todas las potencias de la vieja Europa se han unido en una Santa Alianza para acorralar a ese fantasma (…) ¿Qué oposición no ha sido acusada de comunismo por sus adversarios en el Poder? ¿Qué oposición, a su vez, no ha lanzado a sus adversarios de derecha o izquierda el epíteto zahiriente de comunista?”.
Hablar de las 176 transformaciones económicas y sociales aprobadas por los máximos organismo: el político (Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba) y el legislativo (Asamblea Nacional del Poder Popular), siempre será polémico, sobre todo, por los cambios profundos que proponen en todas sus áreas de impacto.