Opinión
El concepto de una sola América fue sostenido por José Martí en toda su prédica revolucionaria. El vislumbró desde muy temprano esa necesaria unidad, y alertó sobre los peligros que amenazaban con la división entre sus pueblos, y sobre el acecho del naciente imperialismo norteamericano, sediento de expansión y dominio sobre ellos.
Se acerca el día Internacional de los Trabajadores, y se hace inevitable pensar en nuestras profesiones, en cuánto nos satisface el trabajo, en las aspiraciones… Yo estudié Periodismo por vocación, sin embargo no es uno de los empleos mejores remunerados -ni en Cuba ni en otras latitudes-. Pero sigo pensando, quince años después de graduarme, que mejor es sentir pasión por lo que uno hace.
En medio de la compleja situación con los combustibles y la técnica acentuada por el bloqueo y los efectos de la pandemia de la Covid-19-, implica retos para ejecutar, diariamente, la recogida de los más de 1 900 metros cúbicos (m³) de desechos sólidos generados por la población, la economía y los servicios en la provincia se mantiene con altas y bajas.
En la agresiva política norteamericana contra Cuba, dirigida siempre a la destrucción total de la Revolución, la mentira ha sido un elemento insustituible. Los más burdos embustes fabricados en los altos niveles gubernamentales yanquis han sido vendidos como verdades a la opinión pública internacional. Así sucedió en abril de 1961, cuando se fraguó la invasión mercenaria por Playa Girón.
El Plan Bush, sumado a la Ley Helms- Burton para eliminar la Revolución cubana, sigue en pie. Y cada día esa aspiración se agiganta, aunque ese sueño se ha convertido en pesadilla. Es como lo definió Fidel: “Ahí están reflejadas todas las ideas, resumidas, sintetizadas del imperio, pero a través de una mafia fascista, atolondrada, ensoberbecida, que no engaña a nadie”.