Opinión
¡Buen aguacero cayó en Santiago de Cuba! es la expresión de la mayoría de los habitantes de este terruño que vimos las lluvias recientes como una bendición; y aunque muchos deseemos que acabe de iniciar la etapa lluviosa y ponga pausa a esta sequía intensa, el pronóstico indica que hasta mediados de mayo, “San Pedro no abrirá las compuertas del cielo” para el país.
De crisis y recuperación conocemos los cubanos, pero eso no nos hace inmunes, pues, además de las cuestiones inherentes a la propia naturaleza de nuestra economía descapitalizada, limitada en recursos minero-energéticos y medios para extraerlos y agregarles valor, el contexto se agrava con los efectos de la crisis sistémica que vive el mundo y el bloqueo económico, financiero y comercial que, en cada despertar sigue ahí.
Históricamente el gobierno de los Estados Unidos en coordinación o negocios con la industria militar de esa potencia, genera conflictos armados y políticos lejos de sus fronteras con dos objetivos: desviar la atención sobre los problemas internos de la Unión o inyectar presupuesto del estado a los grandes consorcios militares que luego devuelven el favor con fondos para la campaña presidencial de turno.
Punto y aparte de los festejos de la juventud comunista y los pioneros por sus aniversarios, el 4 de Abril, tres importantes hechos signaron los primeros días abrileños: la reunión del Consejo de Ministros en la que se indicaron acciones concretas destinadas al control de los precios; el fallo de la Alta Corte de Inglaterra y Gales a favor de Cuba tras el juicio promovido por el fondo buitre CFR I Limited y los intercambios de la Comisión de Candidaturas Nacional con los diputados recién elegidos con el propósito de conocer sus propuestas para los cargos principales por elegir al estrenarse la X Legislatura.
En no pocas ocasiones percibimos el desconocimiento de las personas respecto a temas de gran interés social que en el pasado reciente fueron objeto de debate y análisis en medios radiales, televisivos e impresos, pero sobre todo, en espacios públicos hacia donde se movilizaron especialistas y gestores sociales capacitados con la respectiva convocatoria por cuanta vía fuera posible; es precisamente sobre estos últimos escenarios que lo invito a leer dada su pertinencia en el contexto cubano actual.