Opinión
No pretendo erigirme en descubridor de las causas que dan lugar a que falten productos en el plato de la mesa del cubano, pero sí poner la certeza de que a pesar de la carencia de recursos por el bloqueo de Estados Unidos contra el país, la pandemia de la Covid-19 y la actual crisis económica internacional, con voluntad, trabajo y consagración, se puede mejorar esta situación.
Es costumbre del santiaguero visitar con frecuencia el coppelia La Arboleda, ubicado en avenida Victoriano Garzón; sin embargo, en los últimos tiempos esa rutina se ha visto afectada por la inestabilidad que está presentando la unidad en la prestación de servicios, lo que ha provocado comentarios e inquietudes con respecto a la disponibilidad del refrigerio.
“Vamos a llegar tarde a la conferencia”, les escuché decir varias veces durante las casi tres horas que estuvimos en la terminal. Las clases rompían a las ocho en punto y todos queríamos estar a tiempo; por eso empezamos el día a las cuatro de la mañana, haciendo honor a la sabia popular de que “al que madruga Dios le ayuda”; pero los jóvenes universitarios que estudiamos en Santiago de Cuba y residimos en otros municipios o provincias, ya no estamos muy seguros del viejo refrán.
Varios años atrás, los jóvenes entrábamos a las aulas universitarias y se observaba en todos la motivación y el interés por los conocimientos y materias que estaban recibiendo. La algarabía y el debate que se ocasionaba, apenas dejaba al (la) profe –como cariñosamente se les dice- continuar con sus explicaciones.
No pretendo erigirme en descubridor de las causas que dan lugar a que falten productos en el plato de la mesa del cubano, pero sí exponer la certeza de que a pesar de la carencia de recursos por el bloqueo de Estados Unidos contra el país, la pandemia de la Covid-19 y la actual crisis económica internacional, con voluntad, trabajo y consagración, se puede mejorar esta situación.
Y luego de esa afirmación de Fidel en la clausura del VII Congreso del Partido, en abril del 2016, un ovación que, extraordinariamente, llega hasta nuestros días. Esa fue la inspiración, además, de las sesiones del V Pleno del Comité Central, primero, y las de la Asamblea Nacional del Poder Popular, después, que analizaron exhaustivamente la realidad cubana durante la semana.