Opinión
Noemí tiene 18 años y adora compartir fotos y videos de sus actividades cotidianas en sus redes sociales de internet… sin embargo, desde hace algún tiempo, revisar las reacciones, comentarios y chats se ha vuelto una “tortura”. A menudo recibe mensajes con contenido sexual que le resultan ofensivos, e incluso le han llegado amenazas que la atormentan. Como ella, muchas adolescentes se ven expuestas a un asedio que aprovecha las nuevas tecnologías para reproducir conductas peligrosas… y lo peor es que no saben qué hacer o se resignan a convivir con esto y a quedarse calladas.
El actual gobierno de los Estados Unidos- como todos sus antecesores desde el triunfo de enero de 1959- utiliza hoy las más sucias mentiras para justificar su intención de destruir la Revolución. Ahora vuelve con la farsa de que Cuba no coopera en la lucha contra el terrorismo. Otras veces han dicho que nuestro país promueve ese crimen del cual, en realidad, son ellos los principales protagonistas en el mundo.
La suerte de Bobby y Roky ya no va a cambiar, no fue suficiente para estos seres un reclamo público, la deliberación en la Asamblea Nacional del Poder Popular, ni siquiera una Gaceta Oficial, lo que tiene que llegar, la conciencia individual y colectiva, aún está a destiempo y otros como estos dos perderán lo más preciado.
En Cuba, solo los que juegan en las esquinas de sus propios barrios, cerca de sus hogares y al resguardo de sus familias y amigos. Niños que improvisan un terreno de pelota, o que suben y bajan en bicicletas, o que simplemente corren a toda velocidad en las aceras, como tratando de romper el récord de Bolt. Esos son los niños que se ven en las calles cubanas.