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Al camino trazado no le pueden faltar caminantes

22 December 2025 Escrito por  Orlando Guevara Núñez
Foto: Presidencia de Cuba

El XI Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, marca un hito en la historia de la Revolución. Su primer secretario, Miguel Díaz- Canel, sintetizó en su intervención los objetivos aprobados y las medidas necesarias para alcanzarlos.

La condición primera: “Nuestras tareas más importantes y urgentes están en el terreno, en los barrios, los consejos populares, los municipios, las provincias, con el oído pegado a la tierra y el pie en el estribo”. “(...) No podemos dirigir por informes, debemos y tenemos que dirigir con el pueblo, mirando los problemas de frente y a fondo, y enfrentándolos con el mayor grado de participación popular posible”.

Es un llamado a convertir las palabras en ideas, las ideas en acciones y las acciones en resultados concretos. Con la participación de todos. Que cada cual haga lo que le corresponda y lo haga bien. Que no exista espacio para la improvisación y el descontrol, para la insensibilidad y la desidia.

Los valladares por vencer fueron expuestos con claridad. Decrecimiento del Producto Interno Bruto, aumento de la inflación, la economía parcialmente paralizada, situación crítica de la electricidad, los precios altos, incumplimiento en la entrega de los productos normados, insatisfacción de las producciones agropecuaria e industria alimentaria. Sumados a esto, los grandes daños del reciente huracán. A esta situación desfavorable se une el creciente apetito yanqui para destruir a la Revolución.

¿Qué hacer? La pregunta clásica de Lenin -afirmó nuestro máximo dirigente partidista- sigue incluyendo la respuesta: hacer, actuar, transformar.

“Un requisito insoslayable es que las instituciones den respuestas eficaces y oportunas, que sean sensibles ante las demandas del pueblo y que los servidores públicos actúen como tales”. Y está claro que, en no pocos casos, sucede lo contrario.

Hay una parte esencial en esta lucha -argumentó- la de “las mujeres y los hombres que todos los días se proponen crecer y mejorar al país, sin esperar más premio que el resultado de su trabajo convertido en progreso. En contraste, aparecen aquellos que lucran con las necesidades e insuficiencias, los que entorpecen el camino y demoran el avance, y otros capaces de vender a la nación que un día los exaltó a las máximas instancias”.

Aquí no cabe alternativa posible. La existencia de la Revolución tenemos que defenderla como lo hemos hecho hasta hoy, tanto en el plano externo como interno. Ni las debilidades ni la indolencia ni la corrupción ni las traiciones pueden imponerse ante un pueblo que ha demostrado, con trabajo, sacrificio, sudor y sangre su capacidad para defenderse.

Como prioridad nacional se ratificó la producción de alimentos, con una agricultura fuerte, con encadenamientos locales, con respaldo a los productores, mejorar los mecanismos de acopio y comercialización y acompañar mejor a los productores.

Vale aquí sugerir que el esfuerzo en el incremento de la producción necesita el estricto control de lo que se produce, porque hoy una realidad golpea: gran parte de lo que se produce va a manos de los intermediarios, especuladores que lucran y obtienen grandes ganancias a costa de los bolsillos del pueblo.

Reproduzco un párrafo del discurso: “También hemos reafirmado el papel decisivo de la empresa estatal socialista, convocada a demostrar en la realidad eficiencia, disciplina y capacidad de innovar. La autonomía que defendemos es para producir más, para servir mejor al país, para encadenarse con el sector no estatal sin perder su esencia socialista”...

“Hoy -afirmó- salimos de aquí con acuerdos concretos, con tareas precisas y, lo más importante, con un plan de acción unificado para enfrentar los enormes desafíos que quedan por delante”. (...) Hemos propuesto y aprobado conceptos de trabajo, prioridades y acciones.

Ahora nos toca implementar, trabajar y cumplir. Los mecanismos de control se fortalecerán, y la rendición de cuentas será profunda y sistemática”.
Cabe recalcar el principio de que quienes ejerzan una responsabilidad, política o administrativa, no le digan a la gente: ‘vayan’, sino: ‘vamos’, O mejor: ‘vengan’ porque ya ellos están en el lugar al cual convocan.

Creo certera y oportuna la referencia de Díaz- Canel a la juventud como protagonista de las transformaciones necesarias, mencionando temas específicos, entre estos la inserción laboral de los jóvenes, el acompañamiento a los que no estudian ni trabajan, y emprendimientos productivos y sociales que encausen la creatividad y responsabilidad de las nuevas generaciones. “No nos resignamos a que el talento joven se desperdicie y que la migración siga siendo un plan de vida”.

“En relación con el trabajo del Partido hemos realizado un balance severo de las acciones acometidas. Se trata de fortalecer la unidad política y el papel del Partido en la conducción del país, las provincias, los municipios, las instituciones, las comunidades con prioridad para las batallas económica, ideológica y de comunicación que estamos convocados a librar cada día.

“Este Comité Central ratifica que el Partido no se coloca al margen de los problemas, sino en el centro de su solución junto al pueblo.

“Todo lo que hemos dicho y acordado quedaría en palabras vacías si el Partido no se exige a sí mismo una manera distinta de funcionar. Hoy ratificamos que el Partido único de la Revolución Cubana debe ser más democrático en su funcionamiento interno, más cercano a los problemas reales de la gente, más exigente con sus cuadros y más transparente en su relación con la sociedad”.

Al cerrar este Pleno, “el llamado es muy concreto: Para los cuadros del Partido y del Gobierno todos debemos salir de aquí con un plan realista, con plazos y responsables para cada acuerdo económico adoptado, y rendir cuentas con transparencia de sus avances y obstáculos”. O lo que es lo mismo: para que del dicho al hecho no exista trecho y para que no ande suelto un gato sin cascabel.

Otro trascendente acuerdo, a propuesta del líder Raúl Castro, fue no celebrar, como estaba programado, el 9no. Congreso en abril de 2026. Partiendo del principio de hacer en todo momento lo que más convenga a la Revolución se consideró que resulta aconsejable posponer la realización del 9no. Congreso y consagrar todos los recursos con que cuenta el país, y el esfuerzo y la energía de los cuadros del Partido, del Gobierno y el Estado, a resolver los problemas actuales, y dedicar 2026 a recuperarnos en todo lo que sea posible.

“En el año del Centenario del Comandante en Jefe -apuntó Díaz-Canel- honremos su memoria con un ejercicio permanente de crítica y autocrítica, no para las faltas, sino como acicate para la acción transformadora. Cambiando todo lo que debe ser cambiado. Revolucionando la Revolución, que es lo que se espera de nosotros los revolucionarios”.

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