Sin embargo, su historia, se remonta a más de seis décadas atrás, marcada por hechos trascendentales que lo consolidaron como una de las instituciones de salud más insigne de la Ciudad Héroe.
“El primer asentamiento del hospital fue en los altos del Tivolí, ya el 8 de septiembre de 1863 se inaugura como hospital civil de Santiago de Cuba. Ese mismo hospital en el año 1895 durante la Guerra de beneficencia cuando los españoles abandonan Santiago de Cuba, dejan también un hospital que ya existía, que era el hospital militar Príncipe Alfonso que estaba localizado en lo que es hoy el complejo histórico Abel Santamaría", recordó el doctor Ricardo Hodelin Tablada, especialista en primer grado en neurocirugía, al repasar los orígenes de la institución.
"Leonard Bush quien entonces fuera gobernador cubano decide mudar el hospital civil de Santiago de Cuba hacia las instalaciones del hospital civil Príncipe Alfonso en gesto político para ganarse la simpatía de los santiagueros en tiempos convulsos". Aseveró el doctor.
En 1921, el Ayuntamiento de Santiago de Cuba decidió bautizar el hospital con el nombre del general Saturnino Lora. Centro que en 1953, él se convertiría en escenario de uno de los capítulos más recordados de la historia cubana, cuando Abel Santamaría y un grupo de jóvenes ocuparan sus instalaciones como parte de la estrategia del asalto al cuartel Moncada.
La idea de construir un nuevo hospital, fue concebida en la década de 1940, respondía a la necesidad de una infraestructura más moderna y funcional. Su diseño en forma de H, con dos naves unidas por un pasillo central, se inauguró el 28 de enero de 1960, marcando un antes y un después en la atención médica de la región oriental, según comentó el D.r Hodelin Tablada en entrevista con este periodista.
Hoy, con más de medio siglo de fundado en su actual sede, el hospital Saturnino Lora se mantiene como institución insigne de Santiago de Cuba. Su apuesta constante por la calidad de los servicios refleja un
compromiso inquebrantable con la salud del pueblo.
Más que un edificio, es un testigo vivo de la historia, un espacio donde se cruzan la memoria revolucionaria, el avance científico y la vocación de servicio.