Santiago de Cuba,

Entre montañas y esfuerzos: la Pasteurizadora Turquino no se detiene

30 January 2026 Escrito por  Diego Alberto del Toro Romero Estudiante de Periodismo

Guamá, Santiago de Cuba. A más de tres décadas de su fundación, la Pasteurizadora Turquino continúa funcionando gracias al esfuerzo de hombres y mujeres que, aun en medio de carencias materiales, se resisten a detener una industria vital para la alimentación del municipio.

En el contexto del 25 de enero, Día del Trabajador de la Industria Alimentaria, el centro reafirma su compromiso con la población, apoyado en la experiencia de su colectivo y en la búsqueda constante de alternativas productivas.

Fundada el 23 de julio de 1990, la Unidad Empresarial de Base (UEB) desempeña un papel esencial en el aseguramiento de alimentos destinados fundamentalmente a sectores priorizados como la salud y la educación. No obstante, la insuficiente contratación de leche limita hoy los niveles productivos, debido a que este recurso se prioriza, en primer orden, para la alimentación infantil.

“Hay producción, pero no la que satisface a toda la población”, reconoce Alexis Odalmis Boduet Prado, directora de la entidad, consciente de las dificultades que impone actualmente la falta de materias primas, uno de los principales retos que enfrenta la industria.

Ante este escenario, la Pasteurizadora Turquino ha optado por fortalecer alternativas endógenas que permitan sostener y diversificar sus elaboraciones. Entre ellas se incluyen la producción de yogur a partir de frutas como el mango y la guayaba, encurtidos de vegetales y la concertación de contratos con la UBPC Aserradero para el suministro de caña destinada
a la elaboración de guarapo. Asimismo, se mantienen vínculos con la empresa de granos de la provincia de Granma, para la adquisición de insumos como la maicena y otros derivados.

De cara al futuro, la entidad se propone ampliar sus producciones hacia el sector de la gastronomía, con el objetivo de beneficiar a una mayor parte de la población del territorio.

Entre las metas trazadas figuran también la modernización de las maquinarias destinadas a la elaboración de helados y la ejecución de un proyecto de panelización de toda la industria, actualmente presentado al Gobierno y a la espera de financiamiento de la Unión Europea.

Esta iniciativa, además de favorecer el proceso productivo, se concibe como un proyecto de desarrollo local.

Boduet Prado llegó a la pasteurizadora en 1999 como adiestrada y, con el paso del tiempo, transitó por áreas clave como el departamento económico, transporte, producción y acopio de leche, hasta asumir la dirección de la institución. Su experiencia se extiende también al ámbito político, donde se desempeñó como secretaria del comité de base y del núcleo del
Partido. “La estoy haciendo, pero no a grandes escalas que superen las expectativas del mercado”, afirma, al referirse a los esfuerzos cotidianos por mantener la estabilidad productiva.

Esa mezcla de dificultades actuales y compromiso sostenido se refleja también en quienes levantaron la industria desde sus inicios. Entre ellos se encuentra Erasmo Naranjo Rodríguez, fundador de la Pasteurizadora Turquino y trabajador activo del área de producción, vinculado a la entidad desde la construcción de sus paredes, entre agosto de 1989 y
mediados de 1990.

“Esto era una joya”, recuerda al evocar los primeros años de funcionamiento, cuando un reducido grupo de trabajadores asumía extensas jornadas laborales para sacar adelante diversas producciones. Naranjo Rodríguez inició como recibidor de leche y participó en procesos complejos como la elaboración de yogur de soya, una etapa que exigía madrugadas interminables. “Pero se sacaban las producciones y se mandaban a los centros de distribución”, asegura.

Su trayectoria incluye reconocimientos como vanguardia a nivel provincial y la participación en foros de ciencia y técnica. Aunque reconoce las dificultades actuales, en especial la escasez de materias primas como el azúcar, valora la unión del colectivo laboral y respalda las alternativas productivas que hoy se implementan. Asimismo, destaca la disposición de los trabajadores más jóvenes, en quienes percibe el mismo compromiso de quienes iniciaron el proyecto.

Para Erasmo, la Pasteurizadora Turquino ha sido siempre “ejemplar”. Hoy, aun en activo, asegura estar dispuesto a seguir aportando su experiencia y esfuerzo para sostener una producción que, aun en medio de las limitaciones, continúe llegando al pueblo, como ha ocurrido desde que esta fábrica comenzó a levantarse entre montañas.

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