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Las enfermedades no se compran, los medicamentos sí

11 September 2026 Escrito por  Yamilé Mateo Arañó

No pocos hemos sentido la frustración de tener a un familiar enfermo y, después de recibir un diagnóstico e indicaciones médicas de forma gratuita, no disponer de los medicamentos necesarios.

Eso lo sabe muy bien Roslandis, mi vecino, con una pequeña de tres años con bronquitis que no encontró los necesarios antibióticos en suspensión -ni en el mercado informal- y el tiempo demorado derivó en complicaciones que llevaron a su pequeña a un ingreso hospitalario.

O Daniela, una joven conocida con dos padres ancianos que gasta casi la mitad de su salario para que no les falten los medicamentos para la hipertensión arterial; o Enma, una septuagenaria que montó una pequeña venta de garaje a la entrada de su edificio para recaudar el dinero y comprar los recomendados por el médico como tratamiento a su cardiopatía y que cada mes compra a un vendedor ambulante. Pudiera mencionar más ejemplos, pero seguramente usted conoce muchos otros casos como estos.

Desde hace unos años, el recrudecimiento de las sanciones contra Cuba, impide la entrada de materias primas provenientes de diversos países para la fabricación de medicamentos esenciales; entre estos, aquellos necesarios para tratar enfermedades crónicas no transmisibles como la diabetes, la hipertensión o el asma, que son de las patologías más frecuentes en el país.

“Hace algún tiempo no contamos con los medicamentos para el cien por ciento de los pacientes inscritos en el conocido tarjetón, que a fin de cuentas, se creó para garantizarlos.

De un cuadro básico de más de 80 medicamentos, el 90 % está en falta. Estamos hablando de los antihipertensivos, de los colirios, de otros tan sensibles como la fenitoína; anticonvulsionantes, el salbutamol en spray, los que llegan son muy pocos, generando un estado de opinión negativo”, explicó a Sierra Maestra la Lic. Yanela Blanco Vega, directora de la Empresa Provincial de Farmacia y Ópticas.

Ante las nuevas medidas adoptadas en el país, expuso la directiva, “estamos trabajando en la posibilidad del encadenamiento productivo o la contratación de los nuevos actores económicos para comercializar otros productos, que no son precisamente medicamentos, pero se expenden en estas: como curitas, preservativos, las ayudas técnicas: vendas elásticas, collarines, cojines de Kelly, irrigadores, urinarios, nebulizadores, por mencionar varios”.

También incide el déficit de materias primas “como alcohol, azúcar y miel, y aún así estamos potenciando, aunque en pocos niveles, la medicina natural tradicional”.

A su vez, la directora comercial de la Empresa, la M.Sc. Georgina Igarza Vázquez confirma las carencias de medicamentos en la red farmacéutica: “En estos momentos los que están en falta son muy demandados porque sirven para tratar enfermedades crónicas no transmisibles, son tratamientos para largos periodos. Están faltando los grupos de mayores necesidad como los hipertensivos, los necesarios para las cardiopatías, para el asma, los orales para diabéticos, si bien están los inyectables, ha estado en falta la metformina, por ejemplo.

“Nosotros también sufrimos las carencias, yo padezco de glaucoma y llevo más de un año sin dorzolamina, que es lo que se usa en estos casos, pero no hay. Lo que entraña el riesgo de perder la visión en pacientes como yo”, aseveró.

Riesgos del mercado informal

El gobierno permitió, desde hace unos años, la entrada de algunos medicamentos sin aranceles aduanales como una alternativa para mitigar estas dificultades. La iniciativa fue muy bien recibida por la comunidad residente en el exterior, que ayuda de esta manera a su familia en Cuba. Aunque también sirve para surtir a un mercado informal que crece cada vez más en grupos de Compra y Venta en las redes, en pequeños puestos comunitarios y suelen ser una solución ¡pero muy riesgosa!

“El problema en este sentido es la procedencia de los medicamentos, el laboratorio y el país donde lo fabrican. Hay muchos que son falsos, que no están certificados, pero los elaboran baratos; y los cubanos al viajar - por desconocimiento-, los compran para importar y ante las carencias se consumen. Por eso previo a usar una medicina que no sea cubana hay que consultar a un facultativo” explicó Eliécer Martínez Suárez, director adjunto de Farmacias y Ópticas.

Un ejemplo reciente del mal uso “fue con el Dolocon (paracetamol con diclofenaco) cuando muchos nos enfermamos de Chikungunya. Las reservas de paracetamol y dipirona escasearon y no fueron pocos los que acudieron a esta tableta. Hay quien dio hasta mil pesos por un blíster. Sin embargo, el diclofenaco no debe tomarse por más de tres días, y hay quien lo hizo durante meses.

No es la primera línea de tratamiento en esta enfermedad tampoco y muchas veces ni decía la cantidad de miligramos de cada uno de los fármacos que estaban combinados”, detalló el directivo.

“Lo que a mí más me preocupa de los vendedores es que no los están preservando como debe hacerse. Yo vi a un ciudadano vendiendo insulina con el bulbo puesto en el piso y al sol, este debe tenerse a una temperatura de 2 a 8 grados Celcius. Todos los  medicamentos son fotosensibles, hidroscópicos y termolables y se degradan, (deben conservarse en lugares secos, frescos y protegidos de la luz). Además hay que revisar las etiquetas porque las falsifican, y se debe verificar que tenga el nombre completo, las fechas de vencimiento y si es posible escoger siempre las de procedencia cubana”, agregó Georgina Igarza Vázquez.

También dijo: “nosotros hemos tenido notificaciones de pacientes que han ido con el médico para verificar una tableta y se ha demostrado, en laboratorios del Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos, (CECMED) que son falsos”.

En este sentido, la Lic. Lídice Céspedes García, jefa de Departamento de Medicamento y Tecnología de la Dirección Provincial de Salud, asegura que existe una vigilancia estricta del uso de fármacos. “Cuando los reportes llegan de los centros hospitalarios tenemos una unidad coordinadora de Fármaco vigilancia para brindar una alerta en este sentido, así mismo, cuando estos son cubanos con menos de cinco años de fabricados estamos muy al tanto de posibles reportes”.

Medidas que oxigenan

Recientemente el gobierno cubano aprobó 176 transformaciones económicas y sociales,  entre las que se encuentra la posibilidad de poner a disposición de la población farmacias particulares. La nueva normativa publicada en la Gaceta Oficial autoriza por primera vez que empresas privadas, mipymes y cooperativas puedan prestar servicios farmacéuticos en Cuba.

La apertura del sector privado tampoco significa que cualquier medicamento pueda entrar al mercado sin control. Los productos farmacéuticos continuarán sujetos a la regulación sanitaria correspondiente y a las autorizaciones que establezcan las autoridades competentes.

Por tanto, una futura farmacia privada tendrá que operar dentro del marco regulatorio establecido para estos productos, sus condiciones de comercialización y los controles sanitarios aplicables.

Hasta el momento en la provincia no hay ninguna aprobada, pero las puertas están abiertas para propuestas que cumplan con los requisitos necesarios y que hagan posible que, a pesar de las carencias, en la red farmacéutica estatal, adquirir medicamentos no sea tan riesgoso o inaccesible.

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