Mucho se ha escrito sobre su vida estoica y espartana, pero esta vez acudo a una fuente muy cercana a él, el Líder Histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro para a través de su mirada, acercarnos a sus cualidades humanas y revolucionarias.
El Che -según Fidel- fue maestro y forjador de hombres consecuentes con sus actos, nunca dejó de hacer lo que predicaba ni de exigirse a sí mismo más de lo que exigía a los demás.
Fue un hombre excepcional; con gran espíritu guerrillero, inquieto; padre amoroso, amante de lo justo…
Fidel lo calificó de héroe; no solo por las cosas que hizo, sino por otros detalles “por donde se conoce bien a los hombres: en cada una de las veces dificilísimas, cuando no tenía que mandarlo a buscar nadie, cuando era el primero que se ofrecía, cuando hizo cosas de valor extraordinario. (…) Nunca persiguió un objetivo personal, siempre estuvo dispuesto a sacrificar su vida por esta causa. Al respecto, dijo: Es “al combatiente que más agradecido tenemos que estarle los cubanos, al combatiente que dio pruebas más grandes”.
Lo consideró un hombre poco común teniendo en cuenta su experiencia, su calibre, capacidad, fe en las ideas y en el ejemplo.
Dijo que “no solo fue un hombre de acción, era de pensamiento profundo, de inteligencia visionaria, de profunda cultura; reunía como revolucionario las virtudes que pueden definirse como la más cabal de las virtudes: hombre íntegro a carta cabal, de una honradez suprema, sinceridad absoluta”. Y una cualidad muy especial: la del corazón, pues era “extremadamente humano y extraordinariamente sensible”.
Uno de sus valores más admirados, y a veces cuestionado, fue su actitud en defensa de la causa de los explotados y los oprimidos, de los pobres y los humildes de la Tierra, de ahí ese andar por diferentes lares, siempre ayudando, lo que explica su internacionalismo porque “en su mente y su corazón habían desaparecido las banderas”.
Los hombres así se agigantan, se adentran en el corazón de los pueblos. “Su muerte fue una semilla de donde surgen y surgirán muchos hombres decididos a seguir su ejemplo”.
Ese ser humano de ideas y de acción, fue, es y será bandera, modelo y guía. Hombre “monumento a la nobleza y del espíritu de justicia”. En el aniversario 59 de su muerte, el tributo eterno. ¡Hasta la Victoria, Siempre!