Aunque es archiconocido que la situación se ha agudizado, la vida ha enseñado -y más a los cubanos-, que no existen imposibles cuando prevalece la voluntad de transformar las situaciones para hacer la cotidianidad un poco más llevadera, a pesar de todo.
Los santiagueros nos preguntamos: si la rotación de la mayoría de los circuitos diariamente está entre las 15, 22 y más horas sin servicio eléctrico, ¿por qué se hace tan difícil que la Empresa Eléctrica logre esa añorada planificación? que sabemos siempre estaría en dependencia del déficit diario. Bien recordamos, y los usuarios lo agradeceríamos, que se retomara esa práctica para al menos tener una idea de la planificación familiar diaria.
Se debe dejar claro que de hacerse, dependería del déficit del día. En realidad, y por experiencia propia, hay momentos en que el déficit ha estado por encima de los 2000 y más megawats y se recibe servicio dos veces al día, y en ocasiones es inferior a esa cifra, y se está sin servicio hasta 22 horas.
El canal de Telegram de la empresa debe perfeccionar su labor, pues no siempre informa todo lo que deberíamos saber: por ejemplo, si su circuito está en avería se dice “reiteramos que el circuito tal está en avería”.
Después de tantas horas esa no debe ser la información que tranquiliza y da esperanza, sino debería decirse: “se trabaja...” “los trabajos son prolongados”, “los trabajos son complicados”, de lo contrario, empieza la voz popular: “el transformador explotó”, “se partió un cable”, “el cable cogió candela”, y así sucesivamente.
Sabemos las condiciones en que laboran los eléctricos, difíciles, expuestos al sol, con limitaciones de recursos, y eso se reconoce y se agradece, pero de lo que se trata ahora es de lograr una planificación, aunque los horarios sean extensos.
Los santiagueros no creemos en imposibles y esta es una asignatura pendiente, pero con solución.