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Juan Almeida: ‘mi hermano, mi padre, mi todo’ (Parte 2 y final)

25 February 2026 Escrito por 

José Emilio Camejo Acosta no presume de sus méritos, y no son pocos. Son los de una vida incansable al servicio de la Revolución Cubana, de la que una gran parte la compartió con su amigo Juan Almeida Bosque. Por primera vez compartió con Sierra Maestra al detalle, estas anécdotas. Ahora de regreso a Moa.

“Estaba en el taller de máquinas y herramientas de allá, cuando llegan Raúl Castro y Vilma Espín, así como el Che y su esposa. Ya nos conocíamos. Vilma quería que yo estudiara junto a mis compañeros. Ernesto Guevara anotó nuestros datos en su libreta de apuntes, para superarnos en la Unión Soviética. Yo fui el único en disposición.

“Seguí en contacto, hasta que me llega tarde el telegrama, cuando el barco había zarpado. Entonces decidí irme a La Habana donde tenía hermanas y tías, para estar más cerca. Allí iba mucho al Ministerio de Industria. Hasta que finalmente me dicen que va a salir una embarcación para Alemania y de ahí cruzaba a Polonia.

“Lo que quería era superarme, y me gradué de una Subingeniería después de dos años, para el manejo de máquinas y herramientas. Se imagina lo que pasé entre la comida diferente y adaptarme al frío, más el idioma.

“De vuelta a mi tierra me ubican en una fábrica en La Habana. Un día en el periódico veo una convocatoria para técnico de lo que había estudiado, así que del Ministerio de Industria fui para Nicaro. Allí conocí a mi esposa, a mi excepcional compañera de vida.

“Al poco tiempo empecé a ejercer de profesor -también me hice de una Licenciatura en Ciencias Sociales-, hasta que me prestan en la Universidad de Oriente en Ingeniería Mecánica, aquí en Santiago. Un centro que amo con la vida, me enseñó de la mano de los mejores profesores, mis compañeros.

“Yo era dirigente de la UJC en Nicaro donde había asistido a la constitución de los CDR y la FMC; con esos referentes me vinculo al partido de la universidad santiaguera, hasta que me convidan a quedarme aquí en Santiago de manera definitiva.

“En una visita gubernamental llega Juan Almeida como Delegado del Buró Político de las Provincias Orientales. Ya yo sostenía una amistad con él.

“De la Universidad me llaman para laborar en el PCC Provincial, donde estuve hasta mi jubilación, desde la década del ’70. Iba a todos los recorridos con Juan Almeida, siempre junto a él. En medio de esto fui a la guerra de Angola.

“De vuelta Almeida era el Presidente del Comité de Control y Revisión, y me llama para que ocupe esa responsabilidad en Santiago. Siempre contaba conmigo. Hablábamos de su vida, de sus libros, de sus canciones, de la ciudad...

“Estuve 40 años en el Partido. De Jefe de Cuadros, en el Departamento Ideológico, en Organización, hasta pasar al Comité de Control... Es decir, atendiendo quejas de la labor de la organización. Almeida me mandaba a buscar a La Habana. Y aquí en Santiago cuando venía respiraba Revolución. Y Santiago era feliz con su llegada.

“Le gustaba en los viajes tararear canciones. Le bajaba la musa y me decía que le escribiera sus ideas de letras y melodías. Con mi caligrafía no muy linda cumplía la tarea. En su recuperación en un hospital de aquí, estuve en Seguridad Personal al tanto de su atención médica.

“Almeida era modesto, se vinculó al pueblo; estaba muy poco en oficinas. Visitaba Chicharrones, Agüero..., para ver la distribución, las aceras y calles, la limpieza y los problemas de las personas.

“Se encargaba de que las organizaciones de masa y las empresas cumplieran su deber. Íbamos a todas las regiones. Destacaba por su sencillez, su ocupación de las madres de los mártires y por los combatientes del Ejército Rebelde. Era un dirigente excepcional, preocupado por el ser humano.

“Él lo dijo una vez: ‘Camejo es mi amigo, mi compañero, mi hermano’. Me escribió una dedicatoria en un libro: ‘Al modesto compañero Camejo’. En una postal dijo: ‘A mi amigo Camejo’. Esos recuerdos son tesoro.

“Fue para mi un hermano, un padre, todo. Tengo 87, el cumpliría 99. Siempre daba vueltas y regresaba aquí”.

Con tres hijos y cuatro nietos, José Emilio Camejo agradece todo lo que es y ha construido en lo personal y profesional, a Juan Almeida Bosque: “Le debo su ejemplo, sus valores, sus enseñanzas, su amor a la Patria, su lealtad al Comandante en Jefe Fidel y al General de Ejército Raúl Castro”, concluyó.

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M.Sc. Milagros Alonso Pérez

Licenciada en Periodismo. Máster en Estudios de Lengua y Discursos. Graduada de los posgrados de Gestión, Redacción y Publicación de Artículos Científicos en Ciencias Sociales y Humanísticas y de Gestión de Redes Sociales. Profesora Instructora de la Universidad de Oriente. Periodista del Sierra Maestra.

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