Ella desde los 22 años, tras estudiar en la escuela del banco (Bandec) en la década del ’90, inició su vida laboral. Luego se vincula a BPA, como especialista A. Transitó por varias sucursales hasta llegar a Plaza de Dolores.
Desde supervisora, ejercer la contabilidad hasta altas horas de la noche; gerente de esta tarea en Martí y Barnada hasta el año 2023, cuando se jubila. Hace un año fue recontratada en Plaza de Dolores:
“He estudiado en cursos de gestión financiera y técnica de dirección. Somos tres hermanas que siempre hemos ejercido en el banco, ellas en Garzón y en la Dirección Provincial.
“A veces tuve horario de entrada, pero no de salida. Ahora todo es más rápido. Pero antes era hasta las tres de la mañana, con la familia esperándonos en casa. Al principio no había máquinas para sumar, sino equipos con una palanca cuando se ingresaba el importe, que te dejaban agotada. Las cuentas de ahorro eran estibas para sumar y cuadrar. Todo manual.
“A veces por un quilo había que verificar por largo rato. No había cinta, no se veía bien. Se miraba con lupas. Aprendí de todo un poco, cajera, comercial...porque ayudaba a las nuevas generaciones.
“El contador revisa los procedimientos de las demás áreas, de los cajeros que atienden clientes. Es una cadena diaria. Son operaciones enormes para cuadrar. La corriente nos ha golpeado, ahora nos ayudan el ecoflow y los paneles”.
Mayra es una incansable mujer de todos los tiempos, que prestigia al Banco Popular de Ahorro con su sabiduría y espíritu jovial. Ella ama al hogar que la forjó como trabajadora incondicional y de excelencia. Allí seguirá enseñando, aprendiendo, aportando...