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Femicidio y violencia de género, temas pendientes

23 March 2026 Escrito por 

Linette conoce la escena, ya la ha vivido en incontables ocasiones. Sabe que cuando hay alcohol y música, las cosas no acaban bien para ella, quien cada vez está más menuda y recluida en su prisión.
Omar, su esposo, avanza decidido a contradecirla, a callarle la voz, no soporta que se relacione con nadie, tampoco que ella se le rebele, que piense, que actúe; lo siguiente se escucha desde afuera en el vecindario: golpes, gritos y lamentaciones.

Ella desaparece por varios días hasta que las marcas también lo hagan, las del cuerpo, no las del alma; su familia no la apoya a romper el cerco de violencia, el vecindario mira y calla con la excusa de que ‘a ella le gusta porque defiende a su marido’. Linette necesita ayuda, su vida corre peligro. Linette está sola.

Este caso basado en hechos reales, cuyos nombres han sido modificados a criterio de la víctima, puede tocar la fibra de más de un lector; quizás porque sea su vivencia también, o la de algún familiar, amigo o conocido. La violencia de género, que deviene en el peor de los casos en asesinato (femicidio), continúan siendo temas pendientes en la agenda, tanto social, mediática como de las políticas públicas y regulaciones.

Se habla en estos tiempos de un incremento de víctimas fatales, de la insuficiente operatividad de los factores, y de invisibilización de los datos. Sierra Maestra, con la finalidad de desentrañar estas u otras cuestiones relacionadas (desde lo social y la academia), y sistematizar una estrategia general de trabajo basada en las experiencias del territorio, conversó con la Doctora en Ciencias Filosóficas María Julia Jiménez Fiol, Coordinadora de la Casa de Orientación a las Mujeres y las Familias en el municipio de Santiago de Cuba, Profesora Titular de la Universidad de Oriente y miembro de la Cátedra de Género y Sociedad.

¿Por qué se percibe en el país un alza de los sucesos de femicidio?

“No se puede afirmar que exista un alza, porque no se cuenta con datos fidedignos para la comparación y, además, se considera que un solo caso es un problema, no un asunto de estadística, sin restarle importancia a lo cuantitativo.

“No obstante, ya hay un Observatorio de Género donde se están estudiando estas problemáticas con todos los recursos metodológicos y científicos para la recopilación de datos, con página web disponible.

“Sin embargo, se habla hoy de una mayor visibilidad por algunos factores: las redes sociales digitales (que exponen a estos acontecimientos a un interés morboso, al publicarlo además flagelando la privacidad y el dolor de los familiares); otra causa constituye el cambio de mentalidad de la sociedad, gracias a los procesos de orientación, capacitación y divulgación de los medios de comunicación, superando el viejo refrán de que ‘entre marido y mujer nadie se debe meter’ (qué normaliza actos de violencia).

“Si bien es cierto que las relaciones de parejas son privadas, es hasta tanto no perjudique la integridad de uno de los dos integrantes, a partir de ese momento ya se concibe como un problema social.

“Aunque ya no pocas personas (principalmente mujeres) conocen cuándo están siendo víctimas de violencia de manera consciente, aún no es suficiente; hay quienes todavía no pueden o no se deciden a romper el ciclo de la violencia (luna de miel, acumulación de tensión, explosión, y su repetición tras la solicitud y consecución del perdón), por razones espirituales o materiales, que incluyen en primer lugar la autovaloración”.

¿Cuánto nos falta por avanzar en materia de regulación jurídica y de actuación de los organismos e instituciones?

“Aunque en la Constitución de la República y en el Código de las Familias han aparecido figuras que contribuyen al mejoramiento de la atención, todavía no es suficiente. Hay que trabajar más en el marco legal, en su conocimiento, así como en el correcto cumplimiento de los protocolos establecidos para las instituciones y los organismos.

“Con anterioridad, las víctimas eran quienes realizaban las denuncias, ahora quien conozca de un hecho de violencia basado en género puede hacerla, incluso de manera anónima”.

¿Cuánto ha logrado la Casa de Orientación a las mujeres y las familias y cuánto más pudiera hacer en el territorio?

“Aquí la labor siempre ha sido sistemática, con trabajos de prevención, no solo de la violencia, sino de cualquier tipo de conducta inadecuada. En estas tareas articulamos con Fiscalía, Salud Pública, al igual que con las direcciones municipal y provincial de Trabajo y Seguridad Social, la Universidad de Oriente, Justicia, entre otros.

“Efectuamos talleres comunitarios sobre diversos temas como autoestima, causas y consecuencias de la violencia basada en género, los mecanismos de regulación; el Programa Nacional para el Adelanto en las Mujeres, que tiene asociada la estrategia para la prevención y atención a las víctimas de violencia basada en género y en el escenario familiar. Estos talleres también llegan a los directivos de entidades y centros, en especial aquellos con mayor concentración femenina; al igual que las actividades de posgrado y entrenamiento para la superación de las personas involucradas.

“Los días 25 de cada mes (a propósito de que en esa fecha del mes de noviembre se celebra el Día Internacional de la No Violencia hacia las mujeres y las niñas, y un solo día no basta, se aprobaron como Días naranja), se realizan actividades conjuntas en comunidades diferentes. Ya fuimos a Altamira y al Reparto Flores recientemente.

“Nos encontramos, al tiempo, insertados en el proyecto internacional, ‘Apoyo a la respuesta nacional a la violencia basada en género’, cuyo objetivo es lograr servicios integrales e integrados para la atención a las víctimas. Dividido en varias etapas, se seleccionaron a 40 municipios del país, tres son de Santiago de Cuba (Contramaestre, Palma Soriano y la ciudad cabecera).

“En estos momentos estamos en la etapa de diagnóstico, desde el mes de octubre, a través de la aplicación de instrumentos en tres direcciones: a la población, los prestadores de servicios y a los directivos de esta prestación. De una evaluación preliminar de los resultados se puede inducir que existe mayor conciencia y se reconocen los procesos de igualdad y equidad, con una comprensión de que la violencia no tiene justificación.

“Igualmente se pueden identificar algunos elementos que confirman la permanencia de estereotipos machistas. Dígase de quién debe ganar más, o algún rezago doméstico, y de la posibilidad de la mujer de ocupar cargos de dirección.

“Aún nos falta seguir elevando la autoestima de las mujeres, para que estas reconozcan que cuentan con todas las oportunidades y posibilidades de ejercitar sus derechos.

“La mujer a veces tiene cuatro jornadas, la laboral, la doméstica, la conyugal y la infantil, porque aunque existe un mayor acceso de ellas al espacio público, no se compensa con la presencia del hombre en el ámbito privado.

“Esto ocurre ya que el trabajo con las mentalidades es más complejo que establecer un decreto, y exige tiempo. No basta con una asignatura optativa de género y otredades en Ciencias Sociales y Humanidades, se requiere de la conjunción de todos los componentes, el primario en el hogar como primer espacio de socialización (donde se aprende de roles desiguales del hombre como proveedor y la mujer en las labores domésticas, fijando así estereotipos en los niños), y después la educación en las escuelas desde edades tempranas; en el trabajo y la sociedad en general.

“En resumen, hay que lograr que las mujeres conozcan sus derechos, oportunidades y posibilidades en el orden jurídico; perfeccionar los mecanismos de coordinación entre los factores involucrados; trabajar en la autoestima de las mujeres; perfeccionar los espacios y locales de atención para estos procesos; la creación y consolidación de redes de apoyo comunitarias, y darles seguimiento a estos casos, con todos los implicados”.

En ocasiones, ante casos de violencia hacia la mujer, se dice que a la víctima ‘le gusta defender a su victimario’, ya sea por patrones heredados o adquiridos...

“Puede darse el caso, pero no hacemos hincapié en esto. ¿Por qué? Aquí lo importante es no revictimizar a la mujer, es decir, es violentada y además la vamos a responsabilizar por ello, no es justo, ya que algunas no pueden romper aún las cadenas. De lo que se trata es de seguir educándola en el respeto a sí misma y su autovaloración”.

¿Cómo acceder a la Casa de Orientación?

“Este es un espacio creado a solicitud de la eterna presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), Vilma Espín, para acercar la atención a las mujeres. La ‘Casa’ no es solo para las víctimas de violencia, sino para cualquier tipo de problema que afecte a las Familias.

“Se atiende directamente, que lo hacemos todos los miércoles, en el Memorial Vilma Espín Guillois, en San Gerónimo, entre Calvario y Carnicería. Contamos con la atención individual y la grupal, así como la capacitación (cursos de adiestramiento, que van desde Peluquería, Maquillaje, Administración..., para todas las personas), y la extensión comunitaria.

“Después de esta primera atención, está la Consejería, el cuarto jueves de cada mes en el mismo espacio, para recibir a los casos más agudos de violencia.
“Nuestro equipo multidisciplinario está integrado por especialistas de Sociología, Psicología, de Trabajo y Seguridad Social, y los juristas.

“La primera vía para vincularnos a los casos es la caracterización que realiza la FMC, desde las comunidades (que permite después coordinar y efectuar talleres con dinámicas grupales, para que las personas víctimas puedan acercarse); la otra es por socialización, ya sea entre personas, mediática, o en las instituciones. Aquí son atendidas, y en dependencia de la magnitud se deriva a instituciones como la policía y la Fiscalía.

“Una dificultad que presentamos es que algunas de estas personas no vuelven después de un primer contacto, y nos vemos en la obligación de contactarlos para ver cómo han procedido.

“La Línea Telefónica 103 ahora se utiliza para la Violencia, no solo las Drogas; en Santiago presenta algunas dificultades que se están solucionando para que esté disponible; se suma la Defensoría, en la Dirección Provincial de Justicia, nacida a raíz del Código de las Familias; la Casa del Jurista, la Clínica Jurídica en la Universidad de Oriente, el Centro de Bienestar, Ciudadanía, la PNR y Fiscalía.

“La labor de la Cátedra en el Alma Mater Oriental es muy buena, así como el trabajo de extensión; vamos a los centros hospitalarios, y tenemos buenos resultados en los textos de investigación, algunos como parte de los posgrados”.

¿Qué teléfonos dispone?

“Pueden llamar al 22651178 a la FMC, o al 22622295 en el espacio actual de la ‘Casa’.
Romper las barreras del silencio, más allá de una expresión repetida, requiere del acompañamiento social para que las mujeres se sientan más protegidas y visibilizadas.

Ampliar y consolidar los mecanismos jurídicos, institucionales y de actuación, constituyen elementos claves, al igual que contribuir en los cambios de mentalidad desde la educación temprana en el hogar y las escuelas. La vida de cientos de mujeres como Linette, depende de esto.

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M.Sc. Milagros Alonso Pérez

Licenciada en Periodismo. Máster en Estudios de Lengua y Discursos. Graduada de los posgrados de Gestión, Redacción y Publicación de Artículos Científicos en Ciencias Sociales y Humanísticas y de Gestión de Redes Sociales. Profesora Instructora de la Universidad de Oriente. Periodista del Sierra Maestra.

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