Santiago de Cuba,

El Team Cuba vuelve a ilusionar

18 March 2023 Escrito por 

El camino del equipo Cuba en el V Clásico Mundial de Béisbol bien parece sacado de un guion cinematográfico, con sorpresas que exaltaron a los espectadores más serenos y devolvieron alegrías contenidas por mucho tiempo.

Cómo permanecer indiferentes si hace una semana el conjunto apenas respiraba, dependía de otros resultados y la historia dio un giro tremendo. ¿Quién lo diría? Después de andar a remolque, mañana disputará un boleto a la final del campeonato.

Hay que remontarse al año 2006 para recordar una atmósfera beisbolera tan emotiva, la única ocasión -hasta ahora- en que una novena antillana se incluía entre las cuatro mejores. Transcurría el primer evento de este tipo y ‘Cuba’ lucía el oro olímpico conquistado en Atenas, muchísimo ha llovido desde entonces en la arena foránea y en la doméstica.

Para dejarlo claro, hace 17 abriles Industriales ostentaba la corona nacional, la aplanadora indómita empezaba a cocinar su renacer y en las calles se inhalaba pelota porque ‘las cuatro letras’ imponían respeto en cualquier certamen.

No creo que hayamos gozado de un béisbol más atractivo posteriormente ni adentro ni afuera, y visto lo visto en la apertura del Clásico 2023, pocos esperaban el resurgir de un Team Cuba inseguro en sus presentaciones iniciales, a pesar de la ansiada combinación de jugadores de las Grandes Ligas norteamericanas, contratados en otras latitudes y animadores de series nacionales.

Los topes de preparación advirtieron que confiar en las figuras llevaba ojo crítico a su rendimiento. En la gran cita, un pitcheo regular capitaneó la nave, carente de fortuna a la ofensiva, por momentos errante corriendo las bases.

Hay que decirlo, el grupo A era bastante asequible y los criollos se metieron contra las cuerdas solitos. Países Bajos es su bestia negra en la lid, no por gusto ha ganado ya cuatro veces, aunque hombre a hombre podía esperarse un encuentro favorable.

Los italianos tuvieron lanzadores sólidos y aprovecharon oportunidades madero en ristre, justo lo que ‘Cuba’ no supo, dejando una estela de corredores en circulación y miles de dudas en el Estadio Intercontinental de Taichung.

Con el barco naufragando y pidiendo auxilio, casi al borde de un desastre histórico, la representación de la Mayor de las Antillas respondió, como los equipos de antaño, sacando la garra en el plato, sagaces a la defensa para levantar a los incrédulos de sus asientos.

La remontada comenzó con Panamá y no paró hasta despachar a Taipéi 7 carreras por una ¿Qué sucedió para que se soltaran al bate? Es la pregunta del momento, quizás los descalabros estremecieron lo suficiente, se dijo o hizo lo que había que decir o hacer -solo queda especular- cierto es que vivimos jornadas de emociones y cómo se extrañaban.

A los asiáticos les aplicaron el mismo método que a los istmeños, anotar temprano porque en ese escenario no había mañana. Alfredo Despaigne, Erisbel Arruebarruena, Yoan Moncada y Yadir Drake despertaron a buena hora, con 6 jits consecutivos del inicialista nacido en Matanzas, récord para un cubano en la competición. Si se batea con coraje, hay conquista.

En la lomita, todo controlado por el abridor Elián Leyva y su relevo, propinaron 11 ponches a los locales. El balance de 2-2 en las salidas, obligaba a esperar por la calculadora si el azar deportivo nos guardaba un empate con otros equipos y justo eso sucedió, sorprendentemente entre los cinco rivales del grupo, algo inédito.

Países Bajos e Italia, volvieron a decidir los destinos de ‘Cuba’ y esta vez la victoria de los bambinos fue para bien, terminamos encabezando el grupo y evitando en cuartos de final al poderoso Japón, líder de la llave B. Aquí el pitcheo fue clave, sacando outs y permitiendo menos carreras que al final deshicieron la igualdad en la tabla, eso sí, bien comprobado que sin el aplomo de los toleteros la película sería otra y de terror.

Los dirigidos por Armando Johnson no titubearon en el Tokyo Dome nipón e hicieron valer los pronósticos contra Australia. Victoria 4-3 que redimía su desempeño de la mejor manera posible, en un juego tenso, de los que enorgullecen a los aficionados y reviven momentos gloriosos de nuestra pelota.

Al parecer teníamos que sufrir. Parte baja de la octava, con esa ínfima diferencia en el marcador y la lección aprendida, los cubanos buscaron aumentar la ventaja. Un out reflejaba la pizarra, el “rojinegro” Guibert estaba en segunda base por boleto y posterior sacrificio de Ariel Martínez, dejando las expectativas en Drake y su madero.

Conexión por la intermedia, doble play. En definitiva, la cuenta quedó igualita y todo dependía de otro Martínez, el cerrador Raidel, un estelar acostumbrado a pitchear en la “tierra del sol naciente” que tenía la misión de aguantar el resultado.

No le tembló el brazo derecho contra la tanda fuerte, ponche a uno, el siguiente se las arregló para sacar un elevado al guante de Guibert, solo le quedaba dominar a Darryl George y llovieron millas. Foul, conteo máximo, el serpentinero disparando con categoría, tiempo, swing suicida del australiano y vino el ponche que aguardaba todo el país. Rumbo a semifinales.

Hubo que sufrir para que renaciera la ilusión de un pueblo desprovisto de éxitos en su gran pasión deportiva. Buena noticia, se habla de béisbol en las calles, en las redes sociales -que no existían en 2006- se festeja la resiliencia cubana, eso ya es de agradecer.

Apareció el empuje, el juego desafiante, más satisfactorio porque defienden los colores de la Bandera Nacional en el campo. Australia tampoco se regaló, anotó en la segunda entrada y jonroneó en la sexta. Por los nuestros despuntaron, Roel Santos, Luis Robert, nuevamente Arruebarruena y Moncada, luego Yoelkis Guibert, con el sencillo decisivo en la quinta.

El muchacho de Palma Soriano ganó un puesto en la alineación y podrán opinar sobre los porqués o analizar su forma, le dieron confianza y la aprovechó. El éxito también estuvo en el capitán Despaigne, en los lanzamientos de Luis Miguel Romero y Liván Moinelo, en que finalmente se engranaron los de aquí y los de allá.

La deuda clasificatoria fue saldada, ya el Cuba logró su segunda mejor actuación en clásicos mundiales y como mínimo será cuarto, había quedado sexto en 2009, quinto en 2013 y séptimo en 2017. Falta por ver si puede acercarse o superar la plata de la primera edición, soñar con la gloria siempre es válido, el terreno tiene la última palabra.

En Miami comienza otro torneo, no puede haber medias tintas porque el nivel del próximo rival cobrará caro los deslices. Hoy en la noche definiremos contendiente cuando Venezuela y Estados Unidos cumplan su pareo de cuartos; nada más que agregar, la porfía está declarada.

 

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Irma Rivera Sánchez

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