Sin embargo, la realidad es mucho más rica que interpretaciones asustadas o deslumbradas y afirmaciones desenfrenadas de un presidente que apostó por el efecto del miedo. Para entrar en materia, resulta que cuando la "papa" se calentó de verdad, la tuvo que soltar sin medias tintas y hasta aflora cierto "nerviosismo" en sus palabras.
Ahora recrearemos el asunto con el dramatismo que solemos atribuirle los cubanos cuando narramos alguna historia: El presidente de los Estados Unidos de América decidió que nadie podía venderle o hacerle llegar petróleo a Cuba bajo ningún concepto.
Consideraba entonces que asestaría la estocada final al proyecto de sociedad socialista que hace 67 años desencaja en el rompecabezas latinoamericano.
Luego de casi tres meses Rusia, apelando a razones humanitarias y al Derecho Internacional, constantemente descalificado por el emperador presidente, puso 100 mil toneladas de crudo proa a Cuba en un buque que atravesó Europa con protección militar, pero cruzó el Atlántico solo.
Ante la confrontación del gigante eslavo a los designios de Donald Trump, este solo atinó a decir que no le importaba que Rusia o cualquier otro país trajera combustible a Cuba por razones humanitarias porque (entre otras cosas) el pueblo lo necesita para la calefacción y es en este punto (calefacción) donde me atrevo a afirmar que "el hombre" se puso nervioso.
En la concreta, lo que pasó fue que salió a la luz que Trump no es un loco del que hay que cuidarse aterrorizado, ni es su propia moral la única capaz de detenerlo; sencillamente es una pieza que fue puesta en jaque geopolíticamente hablando; se puso en evidencia que su "moral" pesa a la hora de decidir, en dependencia de a quién tenga que llevarse por delante, y que a la potencia que se considera capaz de hacer y deshacer a su antojo, no le cabe un conflicto más.
Desde mi perspectiva como periodista cubano, lo que hace Estados Unidos en su condición de máximo representante del Capitalismo mundial, es arriesgar hasta donde se lo permita un mundo que puso rumbo a la multipolaridad, Trump solo es fiel al objetivo de perpetuar un sistema que suma mś de dos siglos como depredador de la naturaleza, opresor y egoísta.