En otras palabras: hoy se pueden doblegar naciones utilizando como arma la información, y hace mucho tiempo es uno de los elementos más importantes de las primeras fases de la llamada “Guerra No Convencional” de “Cuarta o Quinta Generación”, en la que desmoralizar al oponente utilizando noticias falsas e induciendo a la subversión ideológica es una táctica probada.
Ejemplos de lo anterior encontramos en diversos conflictos internacionales, “casualmente” la mayoría generados por el Gobierno de los Estados Unidos de América; recordemos la supuesta tenencia de armas de extermino en masa por el gobierno de Irak en el 2003, lo que generó una invasión, la destrucción de un país y el asesinato de un presidente; sin embargo, hasta hoy no se ha podido probar la existencia de tales armas.
En este contexto Cuba emerge como la nación más asediada de la historia contemporánea, pues desde el propio Triunfo de la Revolución se han combinado contra la gestión gubernamental y el pueblo dos métodos de guerra: campaña mediática de descrédito y bloqueo económico, comercial y financiero; esto no constituye novedad, lo novedoso es que una pequeña nación se mantenga firme.
Sin embargo, el párrafo anterior puede considerarse un antecedente histórico, si tenemos en cuenta la escalada sin precedente de la agresividad contra Cuba, por parte de la actual administración imperial liderada por Donald Trump, que alardea constantemente de que puede "apropiarse de Cuba cuando lo desee", las constantes amenazas de invación directa, y el recrudecimiento del bloqueo con una escalada en el sector energético.
Todo lo anterior ocurre en un escenario de inseguridad global que incluye: el secuestro del presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro y su esposa, las amenazas de apoderarse de Canadá y Groenlandia, el intento de derrocamiento del gobierno de la República Islámica de Irán y el apoyo al genocidio del pueblo de Palestina.
Dicho lo anterior, no es difícil inferir que Cuba resiste en medio de una Guerra No Convencional, y entre las principales armas están la divulgación de informaciones falsas, los escenarios políticos y sociales falsos construidos por influencers desde las redes sociales digitales, con el objetivo de confundir para dividir al pueblo y crear un clima de confrontación interna que justifique una intervención directa.
Como lógica dicotomía entre lo falso y lo real, me atrevo a asegurar que el antídoto a la campaña mediática de descrédito, asedio, e intento de infundir miedo para quebrar la voluntad de resistir, se erige la verdad, a la que usted puede acceder con salir a las calles, pero también con consultar las páginas digitales de los medios de comunicación oficiales o sus perfiles en Redes Sociales Digitales, y devolver el golpe con el mismo medio que lo recibió, su teléfono.