En la publicación la OPS refiere que la adolescencia es una etapa clave en el desarrollo humano, llena de cambios biológicos, psicológicos, sociales y emocionales; sin embargo, cuando se acompaña de un embarazo no previsto, puede representar un punto de inflexión negativo para la salud física y mental de la madre adolescente, para su proyecto de vida, su educación, y también para de los hijos.
Por tales razones la Organización Panamericana de la Salud proclamó la Semana de Prevención del Embarazo en Adolescentes, una iniciativa regional en América Latina y el Caribe dedicada a sensibilizar, movilizar, y promover políticas y servicios que prevengan los embarazos en la pubertad.
Y declaró entre sus objetivos Concienciar sobre las implicaciones físicas, emocionales, económicas y sociales de la gestación en edades tempranas, tanto para las adolescentes como para sus comunidades, así como Promover el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva, incluyendo la educación sexual integral, consejería, y métodos anticonceptivos.
Agregó que es importante empoderar a adolescentes y jóvenes, para que puedan tomar decisiones informadas sobre su salud sexual, planificación de su vida y proyectos personales.
América Latina y el Caribe tienen una de las tasas más altas de embarazo adolescente en el mundo, aunque la región ha logrado avances, la velocidad de reducción es lenta y Cuba no está exenta de tales estadísticas.