Para poner el tema en el contexto de la Cuba de 2026, encontramos a un país que está siendo constantemente bombardeado por toda clase de contenidos que solo buscan desesperar, crear impotencia, cerrar todas las vías de escape a la situación económica; en fin, como decimos en buen cubano, ponerle más presión a la olla.
Como espaldarazo a la tensión diaria por los alimentos, la energía eléctrica, el transporte y el efectivo, se articulan campañas mediáticas en las redes sociales, que por sí solas pudieran quitarle el sueño a cualquiera que no se informe por las fuentes oficiales, tanto en la web como en los perfiles institucionales en Facebook.
Ejemplos, podemos poner decenas: “se va a caer el sistema (eléctrico)”, “viene un huracán que atravesará Cuba”, “alerta de tsunami”, “alerta de terremoto”, “toque de queda a partir del día primero de tal mes”, incluso echan a rodar que “van a dar 10 libras de arroz y cinco de frijoles por consumidor”. A eso sumemos la creatividad criolla, que supera por mucho a la más avanzada Inteligencia Artificial (IA), en las reacciones y comentarios: “Sí, a mi prima del otro reparto ya le llegaron el arroz y los frijoles”, “el vecino de 'mi amiga', que es policía, le dijo que es verdad lo del toque de queda”, “como no, si yo oí al muchacho de la Empresa Eléctrica cuando dijo que el 'miércoles' se va a caer el Sistema…”, entre otros muchos disparates.
En ocasiones, las personas que a sabiendas de lo que hacen, respaldan y promueven las “bolas” o las
Fake News, son parte de una guerra mediática, una estrategia de desgaste enfocada a confundir al pueblo de Cuba para sembrar desesperanza, separarlo de sus dirigentes e instituciones, hacer creer que somos incapaces de seguir adelante y salir de la crisis.
Cuando suene su teléfono y aparezca un cartel rojo en la pantalla, trate de informarse, de profundizar en el asunto; solamente reaccionar o hacerse presa del pánico, no le generará mejor resultado.
Sea autónomo, no autómata.
Mucho empeño se ha puesto en educar, instruir, culturizar y dar herramientas para el análisis a todo el pueblo durante los últimos 67 años.
Yes así que la definición de aldea global -muy en boga desde los años 60 del siglo pasado-, se manifiesta en las consecuencias socioculturales de la comunicación, instantánea y mundial, de todo tipo de información, mediante las nuevas tecnologías que -fundamentalmente concentradas en manos de los poderosos-, pasan factura a los sentidos, a la lógica y a la estabilidad de las sociedades y de los individuos.